- Ir al Portal General -

Cerebro  y  vísceras  corporales

 

Para adentrarnos en nuestro Cerebro de una manera comprensible de lo que éste viene a significar en la estructura corporal en general, es oportuno llegar a él desde lo que fue su origen, en los primeros momentos del desarrollo de la célula embrionaria (cigoto).

No fue desarrollándose todo a un mismo tiempo, sino que primero aparecieron unas estructuras muy concretas, a partir de las cuales irían surgiendo más tarde los demás elementos corporales, tanto de lo Visceral como de lo Neural, con curioso paralelismo.

Fue de esta manera como ya, desde un principio, nuestro organismo se fue estructurando en esa Polaridad que hoy llamamos el mundo Emocional y el mundo Mental (racionalidad), con un Tercer elemento (como ocurre en todos los procesos del surgimiento de manifestaciones en lo material) que aglutina a ambos, pero no como síntesis de aquellos, sino como la unión de sus complementarios internos. Es decir, que ese tercer elemento es otra Polaridad, pero con sus elementos integrados en una unidad.

La Polaridad primera o "externa" la constituyen (considerado a grandes rasgos) el Sistema Visceral y el Sistema Nervioso Central. El Tercer elemento o Polaridad "interna", que se constituye como factor de estructuración y sostén de los anteriores, lo constituyen, además de los elementos de sostén y dinamismo (huesos y músculos), el Sistema Glandular, factor clave para las interacciones entre los elementos de la primera Polaridad. También, como cosa curiosa, los Riñones forman parte de ese tercer elemento o polaridad diferente de lo Visceral.

Mente y Cuerpo, lo Mental y lo Material, vienen así mostrándosenos desde un comienzo como esa dualidad sobre la que van a girar todos los factores del comportamiento humano y sus procesos vitales.

Cada elemento polar posee su propio Corazón y sus propios Pulmones. Estos son, en lo Corporal, las propias vísceras Corazón y Pulmones; y en lo Mental son el Diencéfalo y el Telencéfalo, con análogo desarrollo e influencias de lo que corazón y pulmones se influencian mútuamente.

La condición humana significa el haber alcanzado la posibilidad de desarrollo (ya más o menos consciente) de los dos valores que motivan a la vida; el primero, las Emociones, más básico o de menor vibración; y el segundo, los Sentimientos, de mayor vibración y transcendencia o elevación del ser.

Pero estos desarrollos han precisado de los soportes de organización o de estructuración que le permitieran ir apareciendo y creciendo. Y son éstos los papeles que han desempeñado el Cuerpo y la Mente, lo corporal y lo mental, sobre los que se han desarrollado aquellos valores (las Emociones y los Sentimientos).

El Cuerpo dio lugar a los centros u órganos generadores de sensibilidad. Y la Mente fue dando lugar a la estructura pensante, concretada en un principio como simple estructura neural, de donde surgió luego el cerebro como centro fundamental de interrelaciones, como centro de coordinación de las informaciones y respuestas que generaba lo neural (células y fibras nerviosas).

El Cuerpo, ya con sus sentidos (lo Sensorial), fue introduciendo en la estructura pensante (la Mente) un nuevo nivel o dimensión sensitiva, a lo que se le ha venido a llamar Sentidos Extrasensoriales, que recoge el "sentir mental", lo sentimental, que termina asumiendo la denominación de "Sentimientos".

La Mente como soporte de la Idea, y el Cuerpo como soporte de la Acción, tendieron a adquirir en la Conciencia encarnada unos papeles de protagonismo principal, a pesar de que aquellos fueron necesarios sólo para dar desarrollo al aspecto más interno de donde se motivó la aparición de los mismos. Así, el valor de la herramienta se antepuso al objetivo buscado con ella.

La razón de la valoración de la herramienta sobre el objetivo de ésta, pudo ser gracias a que la Conciencia se sabe mover aún mejor a través de ellos y en ellos, que a través y en la dirección de los otros dos valores (Sentidos y Sentimientos), que escapan aún a su comprensión y, por tanto, a su control y dominio.

No obstante, no es grande el dominio y comprensión que se ha desarrollado del Cuerpo y de la Mente, pues tanto la generalidad de la Medicina como la de la Psicología vienen constantemente demostrando su ignorancia en esas materias al concebir al Cuerpo como una simple estructura material, hacia lo que imperan la Cirugía y la Quimioterapia. Así, en los órdenes sociales, adquieren aún poder y protagonismo principal las posesiones materiales y las satisfacciones sensoriales.

Cuerpo y Mente son simples plataformas, de las que hay que saber transcender. Ambas son limitadas y transitorias, pues cumplen una función para el desarrollo del ser, que consiste en "ser Conciencia". Ambas bombardean constantemente nuestras sensibilidades, para inducirnos a las experiencias que nos muestren el camino de la conciencia de nuestra Esencia, de lo que realmente somos, más allá del cuerpo y de la mente.

La Medicina va generalizando cada vez más la idea de que las enfermedades son de origen mental, y ha llegado a crear el concepto de enfermedades "psicosomáticas" (determinados pensamientos alteran la fisiología del cuerpo). Esta hipótesis es cierta, pero no solo aplicable a algunas enfermedades, sino a todo el contexto de lo que es el Cuerpo, en su condición anatómica y fisiológica.

Nuestro Cuerpo es la materialización estructurada y organizada de los valores Mentales de nuestra personalidad individual. En él, cada víscera juega un papel fundamental en las posibilidades de motivaciones y desarrollos psicológicos del individuo.

Las distintas partes o estructuras del Sistema Nervioso Central, se relacionan directamente con órganos corporales específicos. Y es el Sistema Glandular (tercer elemento) el que sirve de puente entre el sistema Visceral y el Sistema Cerebral (nervioso).

El Fluido vital que nutre al sistema visceral es la Sangre, y el Fluido vital que nutre al sistema nervioso o cerebral es la Linfa, y ambos se interaccionan perfectamente en el sistema glandular.

La primera de las dos figuras siguientes muestra el surgimiento de esta dualidad en la célula embrionaria. De lo que se señala como "visceral", después de estructurarse lo que será el Corazón (señalado por el área del punto negro inferior), irá surgiendo todo el tracto digestivo, del que, paulatinamente, irán haciendo aparición las diferentes vísceras corporales. De lo señalado como "neural", tras estructurarse lo que será el Diencéfalo (punto negro superior), irá apareciendo todo el sistema nervioso central.

La figura segunda retrocede más hacia cómo fue la primera estructuración de esos dos Sistemas: Una membrana bañada por dos tipos de fluidos, los inmersos en el Saco Vitelino (S.V.) y en la Cavidad Amniótica. Por el lado del primero se constituirá el Sistema Visceral, y por el lado del segundo la placa Neural (base de los órganos de los sentidos y del sistema nervioso). El fluido del Saco Vitelino lo constituyen los factores sanguíneos, y el fluido de la Cavidad Amniótica el líquido cerebro espinal y lo que, en último término, da lugar a la Linfa.

Más tarde, surgirá el Tercer elemento, que estructurará a ambos, el Mesodermo, constituido por una dualidad de valores claramente diferenciados del Endodermo (lo visceral) y del Ectodermo (lo neural), pero perfectamente complementario de estos otros dos. Lo constituyen el sistema Óseo y el Muscular, vasos Sanguíneos y órganos Linfáticos, riñones (estación final linfática) y sistema Reproductor.

Como caso muy particular de este tercer elemento (de estructura dual interaccionada), tenemos a la Glándula Hipófisis, surgida del punto de conexión o unión primigenia del ectodermo y del endodermo, constituida como recuerdo de la primera fase embrionaria bipolar. Su lateralidad posterior (neurohipófisis) es expresión neural pura, y la anterior (adenohipófisis) es expresión pura de lo visceral, tal como más o menos lo fuera la primera estructura de la placa bipolar que separaba lo amniótico de lo vitelino, sin mezclarse y en perfecta separatividad. A esta condición especial de la Hipófisis es quizás a lo que se deban, posiblemente, las funciones paranormales que posibilita la excitabilidad de dicha glándula.

No deja de ser muy significativo el que los órganos que relacionaba directamente la Hipófisis (entonces membrana de unión de los dos sistemas), fueran el corazón neural (diencéfalo) y el corazón visceral (pericardio en aquel entonces), señalados en la figura primera con dos pequeños círculos negros.

Más tarde de aquella primera fase de protagonismo de los dos corazones mencionados, bases del Sentir del cuerpo y del Sentir de la mente, llegarán las estructuras generadoras del análisis (bases del racionalismo). Por una parte el Telencéfalo, con su famosa corteza cerebral, y por la otra los Pulmones, cuya acción dinámica posibilitará las funciones del primero (del telencéfalo).

Ambas nuevas estructuras (Pulmones y Telencéfalo), terminarán envolviendo a los corazones respectivos primigenios, absorbiéndoles el protagonismo en el sentimiento de dirección de los procesos vitales del sujeto en cuestión. Y será así como Cuerpo y Mente, o el Cuerpo-Mente, se sitúe en el podio principal de las valoraciones de la vida encarnada, es decir, de los procesos de La Vida sujetos a determinadas fases del desarrollo de Su Conciencia.

En la figura siguiente apreciaremos ese modo de envolver el pulmón cerebral -el Telencéfalo (T)- al corazón cerebral -el Diencéfalo (D)-, así como también servirá esta figura para esbozar la correspondencia de esas otras estructuras cerebrales, el Mesodermo (M) y el Cerebelo (C), con dos vísceras claves de la estructura Visceral, el Estómago y el Hígado, respectivamente. Las letras "h" y "e" indican el lugar de ubicación de la Hipófisis (glándula pituitaria) y de la Epífisis (glándula pineal). La letra "m" indica a la Médula espinal, y "p" a la porción final de ésta, el Puente, donde se sitúan las primeras distribuciones e interacciones del fluido neural con las estructuras antes mencionadas.

La figura representa un cerebro cortado por su mitad antero-posterior, para poder apreciar el lugar de ubicación de esas estructuras cerebrales que van a quedar cubiertas por el Telencéfalo. La línea casi horizontal que pasa por la mitad del Cerebelo y del Puente, expresa hasta donde cubriría aquel a las mismas si no hubiéramos quitado la mitad del telencéfalo en la figura.

Del Corazón ya he hablado, pero añadiré que así como éste bombea especialmente al flujo sanguíneo hacia los pulmones, así el Diencéfalo bombea hacia el telencéfalo al flujo neural.

Del Pulmón, que ya le sabemos asociado al Telencéfalo, diré que es la víscera encargada de dar el aliento de vida al organismo en general, así como el Telencéfalo es el responsable de aportar la actitud consciente del individuo, fin esencial de la vida encarnada, donde sus lóbulos más polarizados (lóbulos temporales o laterales) se responsabilizan de lo más racional, lo analítico o plataforma base del discernimiento.

El Hígado y el Cerebelo, surgidos ambos del tubo digestivo y del tubo neural, respectivamente, que actúan a través de esos órganos puentes que son el Duodeno (en lo digestivo) y el Puente (en lo neural), son los responsables de los automatismos de organización estructural de todo el organismo, cada cual en su terreno o sistema.

Del Estómago y del Mesencéfalo, especialmente vinculados al corazón, diré que son los que aglutinan la energía emocional; el primero, expresado en la responsabilidad de digestión del alimento telúrico o terrestre, que en lo neural expresa el curioso núcleo rojo mesencefálico.

Con estos cuatro pares de órganos (Vísceras y estructuras Cerebrales), nos encontramos con los elementos fundamentales que van a ir dando lugar a la especialización que ha ido adquiriendo cada hemisferio cerebral.

Dos de esas Vísceras se han lateralizado hacia la derecha en lo corporal (sus lóbulos izquierdos han sido mermados considerablemente), para regir desde él al hemisferio cerebral izquierdo. Y las dos que poseían una ubicación central, se lateralizaron hacia la izquierda corporal, para poder regir así el hemisferio cerebral derecho.

Las dos primeras son de característica "inductiva", y las dos segundas de características "receptivas". De esta manera dieron lugar a la condición Mental o Racional que caracteriza al hemisferio izquierdo, y a la condición Emocional que caracteriza al hemisferio derecho.

- - Subir - -

Especialización de cada Hemisferio:
Vísceras y Cerebro

El Cuerpo Humano es la estructura orgánica más evolucionada de las que se han desarrollado sobre nuestro Planeta, pero para su estructuración como tal ha sido necesario todo el proceso evolutivo animado.

Este proceso evolutivo lo podemos apreciar incluso en el desarrollo embrionario del Cerebro humano, donde células muy específica del mismo (las piramidales), antes de adquirir la anatomía última de su condición en el cerebro humano, durante su proceso de crecimiento en el mismo pasa por lo que la caracterizó, a ese mismo tipo de célula, en los diferentes estrados precedentes de la condición animada (de batracio, de reptil, de conejo, etc.). Referencias: Obra histológica de Cajal.

Menciono esto para que se tenga muy en cuenta la importancia de los procesos evolutivos por los que las vísceras y estructuras cerebrales han ido pasando, a fin de generar la comprensión de por qué intervienen de la manera específica en que ambas lo hacen, tanto en lo fisiológico corporal como en lo mental.

Las cuatro vísceras de las figuras precedentes, que en la anatomía humana (figura de la derecha) son los elementos claves del uno y otro lado del diafragma o émbolo vital, en fases más primarias de la evolución animada (figura de la izquierda) tenían la condición específica de ser órganos centrales u órganos dobles de simetría bilateral. Los centrales eran el Corazón y el Estómago, y los bilaterales los Pulmones y "los" Hígados. Sus influencias en lo cerebral afectaban, pues, por igual a ambos hemisferios, que se reparten cada lateralidad de lo corporal.

Pero poco a poco se fueron "unilateralizando", rompiendo su condición de centrales o de simetría bilateral, hasta el punto de que, por encima del diafragma, el corazón es ya notoriamente específico de la izquierda torácica, y los pulmones, aunque aún bilaterales, el de la izquierda ha sido muy disminuido a favor del desplazamiento del corazón, recayendo la función respiratoria fundamentalmente en el pulmón derecho.

Por debajo del diafragma, el estómago se ha estructurado claramente de izquierda corporal. Y el hígado se ha constituido prácticamente como víscera de un sólo lóbulo y de derecha, pues el izquierdo, muy considerablemente disminuido a favor del derecho, se sitúa parte en el lado derecho corporal, habiendo cedido su espacio al estómago.

De esta manera, se ha conseguido operar en lo animado, a nivel de la visceralidad corporal, la doble bipolarización que caracteriza a todos los procesos físicos de la vida, donde la Luz, en su proceso de surgimiento de los cuatro colores básicos, es el ejemplo más notorio y específico, del cual hablo en mi web "Física: cuatro Dimensiones", que nos ofrece los Principios físicos y energéticos claves del surgimiento de la materia.

Cuando alcanzamos a percibir cómo de la condición específica estructural y funcional de cada una de las vísceras del tronco, parten los estímulos que posibilitarán a las diferentes estructuras cerebrales ejercer en lo mental lo que percibimos como actividad del cerebro, nos llega la comprensión de la cualidad diferente que han desarrollado cada uno de los dos hemisferios cerebrales.

E igualmente comprendemos, a raíz de conocer el cometido específico que en lo orgánico tienen las cuatro vísceras antes referidas, lo que ha venido a ser la cualidad del uno y del otro. El izquierdo asumiendo los valores de Relación y de Emoción, a lo que se le ha denominado cerebro emocional; y el derecho los valores de Concienciación y de Organización, plataformas bases que han generado la idea del cerebro racional.

Tal como Cajal muy bien apuntara, de que "la operación intelectual no es el fruto de la actividad de un centro privilegiado, sino el resultado de la acción combinada de un gran número de esferas conmemorativas", el quedarnos con el Cerebro como el órgano pensante, y no como el centro de coordinación de los diferentes estímulos que mueven los centros energéticos que son todas y cada una de las vísceras corporales, canalizados a través del sistema nervioso central, es caer de nuevo en el error de "lo reticular sobre lo neural", esta vez referido a la independencia y protagonismo de lo visceral.

- - Subir - -


Angel Baña