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Fisiología

 

¿Es cierto que un buen número de Enfermedades
tienen que ver con la Mente?

No solamente "un buen número", sino que al Cuerpo lo hemos de considerar como “la sombra” o somatización (materialización) de los valores de nuestra Mente. Es decir, que el Cuerpo es la forma material con la que nuestra Mente se hace visible a los sentidos físicos. Los conflictos de nuestra Mente tomarán forma en lo que llamamos enfermedades o conflictos orgánicos.

*¿Hasta qué punto los Virus
son los responsables de las enfermedades?

Toda estructura orgánica subsiste gracias a la existencia e intervención de los microorganismos, que permiten tanto la vida como la regeneración de cada tejido. Inculpar a ellos la causa de las enfermedades es no conocer la causa mental que origina el conflicto en nuestro organismo. Un Virus será siempre un elemento vivo de colaboración en la transformación de un tejido, pero nunca la causa de su transformación.


LINFA  Y  SANGRE:  Dos fluidos antagónicos.-

Siempre se ha venido concibiendo que estos dos fluidos corporales eran complementarios, y las tareas que uno no cubría las cubría el otro. Pero esto no es así del todo, sino que cada uno es responsable de hacer circular a través de sí las energías propias de "lo Mental" o de "lo Emocional", respectivamente. Vienen, pues, a significar el fluido "frío" de lo Cerebral, y el "caliente" de lo Visceral. [Ver también sobre linfa y sangre en el Trabajo sobre "Cerebro y Vísceras corporales"]

La Linfa está vinculada al líquido cefalorraquídeo que se produce en el interior de los huesos internos "del cerebro" (sistema ventricular). La Sangre se elabora en el interior (médula) de los huesos "del cuerpo".

Las personas que en sus actitudes de vida interviene poco "lo cerebral", lo mental racional, estarán dadas a que su linfa circule muy torpemente, originándoles los típicos problemas de Celulitis, por mucho que se empeñen en hacerla desaparecer con planes de alimentación o algún tipo de masaje. La Celulitis expresa en sí deficiente intervención de racionalismo, y no necesariamente errores nutricionales, aunque éstos suelen venir asociados.

Una oportuna circulación linfática, base principal del Sistema Inmunológico, conlleva también una abundante salivación, elemento igualmente vinculado a la actividad mental. Las personas emocionales suelen padecer de sequedad de boca y precisar beber con frecuencia, cosa que no suele necesitar la cerebral, que con su propia saliva puede paliar la necesidad de beber.

La persona cerebral, si bien no debe tener trastornos linfáticos, los puede tener en la circulación de la Sangre, pues en aquella el fluido emocional se verá dificultado por una serie diversa de factores. Será corriente en ella, en invierno, padecer fríos con facilidad, mientras que otra persona que sea emocional le puede hasta sobrar la ropa propia de esa estación. Ésta no perderá su color sonrosado de piel, y la primera aparecerá casi siempre con tez pálida (poco irrigada por sangre).

El Hígado es el filtro clave de la Sangre; de la Linfa son los Riñones

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RESPIRACIÓN  Y  LINFA.-

Los Pulmones cumplen una función transcendental en el Sistema Linfático, a través de la influencia directa del aire que respiramos sobre el producto linfático que, una vez concluido su itinerario por los vasos linfáticos, es vertido en la circulación venosa en el área subclavicular a ambos lados del cuello.

A partir de ahí, la linfa llega enseguida (mezclada con la sangre venosa) al corazón para ser bombeada hacia los pulmones.

La actividad dinámica de la persona juega un papel importante en ese cometido pulmonar, adecuando el organismo, en función de aquella, el vertido linfático hacia los pulmones. Y es por esto que cuando el individuo, a partir de cierta edad (por la razón que sea), frena su actividad dinámica corporal, los pulmones se ven invadidos por un volumen de linfa sobre la que ya no puede intervenir con la misma eficiencia que antes, pudiendo entonces llegar a ser causa de trastornos respiratorios importantes, por el efecto de una linfa (sustancias residuales del sistema inmunológico) que puede volverse agresiva hacia el propio tejido pulmonar.

Este puede ser el caso de personas deportistas con problemas en el metabolismo proteico, cuando dejan de golpe una intensa actividad física, a los que puede presentárseles situaciones específicas incluso cercanas a la tuberculosis.

Una alimentación rica en alimentos que estimulen la actividad del diafragma, incluso durante la pasividad corporal, puede hacerse muy necesaria en este tipo de personas, para compensar la inercia fisiológica generada en su organismo con sus actitudes anteriores, si en ellas persistió durante varios años.

En esa nueva dieta, que deberá ser bastante más baja en proteínas, debe cuidarse de que los alimentos estimulantes respiratorios no actúen de forma notoria contra la acción gástrica, ya de por sí generalmente dificultada en estos individuos.

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NUTRICIÓN Y SALIVA.-

Cada persona hace intervenir la función bucal sobre los alimentos, dependiendo de su condición gástrica (estomacal).

En otras palabras, diré que masticaremos suficientemente, o sólo engulliremos (tragar sin masticar), si nuestro estómago es de deficiente secreción (clorhídrica) o, por el contrario, es de mucha secreción.

Así pues, masticar o no masticar no es ya una cuestión importante a considerar desde el punto de vista puramente fisiológico, pues hay que tener en cuenta que existen dos tipos de procesos digestivos, a saber:

*Digestión bucal en base a la Saliva, y
*Digestión gástrica en base al ácido clorhídrico estomacal.

La una contrarresta muy acusadamente a la otra; es decir, que un alimento muy ensalivado llega al estómago protegido contra el ácido estomacal; y el propio ácido neutraliza la capacidad de digestión de los alimentos que precisan para ello de la saliva y que llegan al estómago sin la debida ensalivación.

De lo anterior toma fundamento el concepto de incompatibilidades alimentarias que se barajan sobre los hidratos de carbono y las proteínas. Los primeros se digieren en base a la influencia sobre ellos de la saliva, y los segundos por la acción del clorhídrico.

Así pues, si somos de "engullir", evitemos los hidratos de carbono, y si somos de "masticar", evitemos las proteínas. No obstante, queda en esto añadir análisis de las razones que llevan a cada cual a masticar o no masticar, que no tienen por qué adecuarse exclusivamente a su condición gástrica. Pero esto es una cuestión a examinar en cada persona y no hay posibilidad de desarrollarla aquí. Incluso en la apariencia de la condición gástrica suelen influir mucho determinados incorrectos hábitos nutricionales.

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De todos modos y a pesar de lo expresado en estos párrafos anteriores, que pudiera justificar la no necesidad de contemplar el modo de comer de cada cual, teniendo en cuenta que este trabajo va dirigido hacia las necesidades nutricionales del ser humano y no a una granja de crianza de animales, hay que tener presente el papel transcendental de la Saliva en todo el proceder humano.

El el Tema Visión/Glaucoma, hablo del importante papel que el Humor Acuoso debe jugar sobre la radiación lumínica en su camino hacia el cerebro, a través de los procesos visuales retinianos. Humor que en lo ocular juega un papel análogo al del Líquido Cefalorraquídeo en la propia estructura cerebral.

La Saliva, en lo Digestivo, viene a desempeñar otra función análoga a esos otros dos humores, que no es otra cosa que el añadir factores de conciencia a los procesos de los distintos sistemas corporales, para su influencia en los procesos emocionales de la persona.

El Estómago es el centro de irradiación de los procesos emocionales del individuo, donde la mucha secreción gástrica origina dificultad en el control de aquellos. De aquí que un control o una afección fuerte sobre los procesos emocionales originen una hipoclorhidria (que causa lentitud digestiva estomacal) o una atonía gástrica (que causa la falta de apetito).

Por ese papel clave de la actividad energética del estómago sobre la personalidad de un sujeto, es importante el papel que viene a cubrir una mínima ensalivación (si es mucha, aún mejor) mientras comemos, pues estaremos añadiendo a nuestras tendencias emocionales, la capacidad de intervención de lo racional, del enjuiciamiento o discernimiento.

Claro que esto tiene repercusión sobre el tipo de alimentación a utilizar en nuestra dieta diaria, pero es que también un replanteamiento de esto último es necesario en la caótica inercia alimentaria que impera hoy día, y que tanto incide en las desconcertantes actitudes de vida que reinan en nuestra sociedad.

Con las Proteínas (sean de origen animal o vegetal), alimentamos la capacidad competitiva de un individuo. No es como dicen algunos vegetarianos, de que la carne hace agresiva a la persona, pues las frutas cítricas influyen en eso de un modo más acusado, y no tienen reparo en tomarlas.

La agresividad tiene su origen en la competitividad, y ésta precisa de proteínas, siendo así como lo competitivo se asocia al mucho comer y fuerte (tipo de alimento), y cómo las personas de sincera solidaridad no admiten sus organismos alimentos proteicos. Cuestión toda ésta que podemos apreciar incluso en el reino animal, entre carnívoros y herbívoros.

El hecho de que estamos en una sociedad basada en los principios de la competencia, puede justificar el por qué de la importancia que se le da, a niveles académicos de lo nutricional, a las proteínas; pero no existe otro fundamento que la justifique, pues en los niveles de la Fisiología, la proteína vine siendo causa de las afecciones más serias y degenerativas que se conocen, excluyendo las producidas por lo que debemos tipificar como drogas (excitantes, alcohol -en mayor o menor grado-, tabaco -de todo tipo- y medicación basada en química inorgánica).

Otra cuestión que, en los niveles sociales, hace necesaria la proteína, es el hecho de que Educación y Ciencia basa la actividad escolar y universitaria muy fundamentalmente en la memorización. Importante error para el desarrollo de la personalidad humana, pero que tienen que asumir aquellos en los que esté el deseo de abordar cualquier tipo de estudios profesionales.

La proteína es el soporte físico de la memorización, tanto de la memoria muscular que precisa un fisioculturista para mantener de un día para otro el volumen muscular que desarrolla en sus ejercicios de fuerza, como para la memoria intelectiva de acumulación de datos.

Aunque se presenten como atractivas las dos tareas del párrafo anterior, la primera es contraria a la agilidad y sutileza mental (relativa al tipo de pensamientos) de la persona, y la segunda a las posibilidades de elaboración intelectiva a partir del propio sujeto. Como fácilmente se ve, limitan los dos valores supremos del ser humano, atándolo a lo que fue su condición primigenia animal, la fuerza y la memorización.

En la otra acera de la nutrición proteica, está la utilización de hidratos de carbono, que nos llevan a la conveniencia de una masticación que dé posibilidades de intervención a la saliva.

Los hidratos de carbono están en cantidad abundante en los cereales, hortalizas y legumbres. De todos éstos, las legumbres son las más interesantes, pues aportan mayor complejidad de nutrientes, siendo su contenido proteico de importante cualidad.

Los cereales, como elementos vegetales más evolucionados, son los que mayor índice de ensalivación pueden provocar, pero siempre que no se tomen cocinados, pues contienen ya en sí mucho líquido, sino horneados, como es el caso del pan, cuidando de no tener que beber para tragar, sino el ingerirlos tras una conveniente ensalivación.

Ciertas verduras que pueden tomarse crudas a modo de ensalada, pueden estimular mucho la secreción de saliva.


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DIGESTIÓN  QUÍMICA 
O
DIGESTIÓN  BACTERIANA.-

Después del desarrollo anterior sobre la digestión gástrica, se abre otro tema importante a considerar dentro de la Fisiología Digestiva. Sobre éste no tengo aún todas conmigo sobre lo acertado de cuanto pretendo ir concretando al respecto, pero espero que en la apertura de su propia dialéctica y en la comunicación que ésta vaya suscitando entre profesionales de su materia, se vaya alcanzando la lucidez que debiera alcanzarse en la misma, dada la transcendencia de los diversos enfoques con que puede abordarse lo nutricional.

Al parecer, cuando nacenos lo hacemos con un aparato digestivo que precisa de ciertos estimulantes para las funciones gástricas, y aquellos no van a venir de factores púramente químicos, sino principalmente bacterianos, donde cobran especial interés los lactobacilos, pues va a ser la leche el elemento básico (debiera decirse también el "único") de la primera etapa digestiva humana.

Serán estos microorganismos los encargados de efectuar en el componente alimentario las transformaciones bioquímicas o celulares que posibiliten a nuestro organismo el aprovechar y dar utilidad a esos nutrientes en nuestra fisiología personal.

Más tarde, con la paulatina incorporación de la sal (cloruro sódico), la flora bacteriana digestiva se irá tornando diferente, dando paso principalmente a la aparición de la digestión química, donde la intervención del ácido clorhídrico asumirá protagonismo. De esta forma, podemos comprender la tan consabida recomendación de que la leche en el alimento ideal para el niño pequeño, el "lactante" especialmente, pero no para el adulto.

Pero una cosa es la teoría generalizada de la evolución del aparato digestivo y otra la realidad por la que pasa cada individuo, que puede ser tremendamente diferente de unos y otros. A través de la información que ofrece la Fisiognomía, puede llegarse a apreciar esa tremenda diferencia de evolución del aparato digestivo que puede darse entre las personas, incluso a veces dentro de la misma familia.

Esa notoria y a veces extrema diferenciación evolutiva o fisiológica digestiva, nos debe hacer reconsiderar nuestros criterios sobre las pautas de la nutrición, habida cuenta de que la experiencia nos viene diciendo la transcendencia que juega en la salud y la enfermedad el modo de alimentarse y las posibilidades de digestión y metabolismo personal.

Yo mismo y recientemente he desconsiderado las pretensiones de algunos profesionales de la nutrición, respecto de la conveniencia de potenciar la flora microbiana gástrica, por aquello de que "hacer fuertes estómagos es hacer mentes pragmáticas y materialistas", basándose este pensamiento mío en que lo que se buscaba era mayor poder de digestión proteica, que diera más "robustez" al indivíduo y no precisamente desarrollo de las sutilezas mentales que deben ir ya imponiéndose en la evolución humana (pasar de personas individuales a seres humanos con sentimientos de colectividad).

Hoy día he caido en la cuenta de que lo que suelo exponer sobre la importancia de la alimentación con bajo nivel de proteínas y mayor consumo de alimentos ricos en gran diversidad de minerales y de hidratos de carbono, pasa por la consideración de la necesidad de una abundante flora microbiana digestiva, que retome de nuevo el protagonismo directriz de los modos de disgregación y asimilación de los factores nutrientes de nuestro organismo.

Es cierto que con la abundante ingestión de proteínas alimentamos la faceta humana de la conpetitividad, de donde surge la depredación en los niveles de la psique. Y que no se trata sólo de controlar la excesiva secreción gástrica (su ácido clorhídrico) para tener bajo riendas a nuestro ente emocional. Hay también que potenciar la transformación de nuestro medio interno digestivo, procurando que de su intervención química se torne en bacteriana.

Con la secreción ácida estaremos dados a precisar de proteínas, pues el almidón de los hidratos de carbono se endurece con aquel y no le sacamos provecho. Al mismo tiempo, esa misma secreción actuará en contra de la flora, pues ambos modos digestivos buscan alimentar objetivos diferentes.

La sal (común) de los alimentos es la que estimula la secreción clorhídrica, que a su vez es quien acapara importante cantidad de energía hacia el proceso gástrico, donde se centra el motor del mundo emocional de la persona. Sin ese mínimo de sal común, cualquier otra función orgánica (la intelectual, por ejemplo, o la dinámica corporal, etc.) acapararía el potencial que el estómago precisa para mantener el mínimo de actividad fisiológica que el esquema personal psicofísico necesita para la subsistencia del individuo.

Por el otro lado tenemos a los alimentos ricos en azúcares (glucosa, fructosa, lactosa, sacarosa, etc.), que precisan y estimulan la intervención bacteriana. Estos estimulan el apetito de una forma diferente a como lo hace la sal, interviniendo especialmente sobre el paladar, haciéndonos perder la noción de pesadez alguna mientras los ingerimos, pues nos hacen centrarnos en la boca y no en lo que va llegando al estómago, del que tomaremos conciencia a los pocos minutos de haber dejado de ingerirlos.

Los procesos digestivos en base a la sal son más rápidos; lo propio de los animales carnívoros. Cuando interviene fundamentalmente la flora microbiana, el proceso es más lento, y si no se tiene bien establecida, llegaremos a quejarnos por su tardanza.

Dentro de los hábitos tanto nutricionales como los del modo de combatir las afecciones orgánicas (lo que llamamos enfermedades), todo lo que tiene carisma de antibiótico o de simple antiséptico (antibióticos en sí, cebolla cruda, ajos crudos, picantes, tomillo, etc.), incide negativamente sobre la flora, y es por esto por lo que determinados tratamientos antibióticos pueden llegar a poner en peligro la vitalidad de una persona, por su incidencia directa negativa en la capacidad de su proceso de metabolismo y asimilación digestiva cuando estos están fundamentados en la flora microbiana. En persona de fuerte digestión gástrica no tiene por qué afectar de modo peligroso, aunque esto no quiera decir que no mine su fortaleza orgánica, especialmente su sistema inmunológico, pues existen otros órganos (hígado, timo, bazo y sistema linfático) a los que sí tiende a afectar este tipo de tratamiento.

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FISIOLOGÍA  GRÁFICA.-

Sabemos que "una imagen vale más que mil palabras", y personalmente soy más amigo de las imágenes que de los textos, pues éstas me suelen decir más que lo que cualquier dialéctica (idea) escrita trata de transmitir, sujetas a las posibilidades de expresión del autor, y condicionadas en sí mismas por aquel. Pero las imágenes, como símbolos que son también, están más libres de condicionantes y permiten adentrarse en ellas con más liberalismos, donde jugará importante papel la capacidad sensitiva mental de observador. Ya dije en otro apartado, que si no hago más uso de ellas en estas páginas, es por lo que absorben de densidad de bytes, y ya están de sobra cargadas con los contenidos que tienen y lo que estos dificultan su manipulación en Internet.

El Cuerpo "Humano", como vengo diciendo en varios lugares, es la unión de factores emocionales y racionales. Es realmente un Cuerpo-Mente en el cual interviene un sensitivismo sensorial y otro sensitivismo extrasensorial. Y cuando se investiga en lo que se viene a denominar "cuerpo astral" (sugiero la obra de Sylvan J. Muldoon y Hereward Carrington "La Proyección del cuerpo astral", editado por Kier -Buenos Aires- 1992 -7ª edic.- ISBN-950-17-0079-8), apreciamos que son dos los fluidos vitales que alimentan al cuerpo, uno proveniente de la energía de lo cardiaco, y otro proveniente de la energía de lo pulmonar.

Las imágenes de a continuación vienen a mostrar cómo es ese flujo que, comenzando por esos centros receptores básicos, va interviniendo en el individuo.

Los aficionados a la Astrología podrán apreciar cómo existe una curiosa correlación en el doble orden semicircular de la primera de las figuras (semicírculo de la izquierda y de la derecha, en dirección ascendente ambos) con los esquemas que ellos utilizan -el círculo zodiacal-, aunque difiere en el orden que les dan a las secuencias zodiacales, que sería lo que en estas figuras mostrarían los números 5-3-1-2-4-7-8-10-12-11-9-6, si yo los expresara en este orden.

No obstante, estos esquemas pueden aportarles mayor coherencia a muchas de las extrapolaciones que hacen hacia el campo de la anatomía corporal y la fisiología, donde cometen importantes errores, quizás fundamentados por equivocadas interpretaciones de los símbolos tradicionales y los propios aferramientos a los conceptos que se vienen transmitiendo, en los que ha de intervenir ya un nuevo y más transcendente racionalismo.

En la "Fisiología Tridimensional" expreso cómo cada plano contiene cometidos específicos en áreas plenamente diferenciadas. El plano horizontal, donde se ubican los números 1-2-11-12, es el de las entradas y salidas de las energías, donde lo que vemos como lado derecho nuestro es el izquierdo de la figura, que camina hacia nosotros y algo hacia nuestra derecha y hacia arriba (el punto grueso azul es la punta de lanza de la figura). Lo que vemos a nuestra izquierda es, por tanto, la derecha de la figura, donde se ubican los factores de razón (las vías de entrada y de salida del fluido racional). Los números 2 y 12 son la entrada y salida de lo emocional o factores sanguíneos.

El plano vertical (viene también un poco desviado hacia nuestra derecha y hacia arriba) contiene a los factores que intervienen en la acción; lo mental a través de la palabra (su fluido es la saliva), y lo emocional a través del temperamento (bilis + adrenalina) físico. Son los números 5 y 6. Los números 7 y 8 son, respectivamente, los elementos orgánicos encargados de intervenir en la eficacia (coherencia y limpieza) de cada uno de los anteriores.

El plano frontal, el que contiene a los números 3, 4, 9 y 10, es el plano más transcendente en cuanto a lo que aportan de posibilidades de evolución a la persona. No son los elementos básicos que dan las posibilidades de expresión al sujeto, sino que surge de la necesidad de interrelación de todos estos elementos anteriores. Es el plano de las interrelaciones. Cada uno de sus cuadrantes define a cada una de las dimensiones del ser humano que en otros lugares expreso.

El primero, el nº 3, se encargará del tipo de materialidades con las que nos aprovisionaremos; tanto en lo que de alimentos echemos en nuestro interior, como de los elementos materiales (pertenencias de todo tipo) que situaremos en nuestro derredor. El nº 4, ya relacionado con los aspectos emocionales, dará la condición digestiva (lo que cada cual tenderá a digerir) a lo que consideremos para nuestro uso interno o externo.

El nº 9 marcará la cualidad de asimilación que daremos a todo lo tomado (dentro o fuera), en lo que ya intervendrán los factores mentales puramente dichos (lo pensado o racionalizado). Y el nº 10 nos posibilitará, si lo hacemos intervenir correctamente (acoge fundamentalmente al páncreas y a la ampolla rectal), el que todo lo asimilado pueda ser incorporado en nuestro interior para dar mayor transcendencia a nuestra personalidad día a día, y para evacuar (residuos materiales) lo que ya es caduco en nuestro interior.

Y con estas simples observaciones, concluyo este apartado de fisiología, que trata de ser, como antes dije, una aportación en símbolos, más que otra más de las expresiones retóricas. No obstante, si alguien lo viera oportuno, con él establecería más amplio diálogo por otra vía de comunicación paralela.

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Angel Baña