- Ir al Portal General -
Objetivo de una vida


Escrito el 25 de julio de 2012



Buscando tema para un escrito del Taller literario en el que participo, se me han venido a la mente objetivos logrados en esta vida, apareciendo ante mi conciencia una serie de cuestiones que dan mucho sentido a mi actual encarnación.

Lo más esencial queda enmarcado dentro del tema "Reencarnación", quizás porque esta inquietud fue la que quedó "pendiente de resolver", tras ser planteada a primeros del siglo pasado con la siguiente premisa: "la existencia del alma inmortal y la de un ser supremo rector del mundo y de la vida".

El 6 de enero de 1989 di a luz mi tesis "Fundamentos, leyes y formas de la reencarnación". Fue mi primera síntesis al respecto, confirmada por una muy amplia serie de casos que pude más tarde ir constatando, y sobre todo al conocer diferentes procesos por donde ha venido discurriendo mi propia alma. Desde ahí hasta el día de hoy, importantes matices fueron apareciendo acerca de tal proceso en lo humano,  como el tiempo que cada personalidad precisa para la recuperación de la condición de ser que le es propia, a fin de continuar el proceso evolutivo de su conciencia. Otros asuntos fueron los que cito a continuación.

De qué manera se conjuga la dualidad Mente-Cuerpo para que la Conciencia tenga elementos de comprensión del proceder del Alma en su condición de encarnada. De ella resulta la capacidad de la Mente, a través de los pensamientos y sentimientos internos, para ir conformando la peculiaridad del mundo que a cada cual va a ir envolviendo en el mundo material, es decir, de la capacidad creativa del alma para con su propia vida.

De igual manera, pero en sentido inverso, el papel que juega el Cuerpo para poder modificar las estructuras de nuestra Mente, habida cuenta de que ésta es escurridiza desde su estado de abstracción. En ello juega importante papel lo que vaya siendo el desarrollo corporal de cada estructura orgánica, así como los modos de nutrición que le aportamos. Y también el papel "reflector" que juega todo lo externo a cada personalidad (mundo exterior) para ir informando de las sutilezas que conforman los valores internos cultivados.

Importante papel acaparan las relaciones familiares, tanto en lo que respecta a la Pareja en sí (creatividad de amplio espectro), como muy especialmente lo que entre padres e hijos se posibilitan en saltos cuantitativos de sus procesos de evolución. Igualmente el papel que los hermanos de una misma familia ejercen en el desarrollo diferenciado (contrapuesto) de cada uno de ellos. Y es en estos puntos donde la Vida nos muestra la realidad colectiva Una que somos, y la trascendencia de las "diferencias" entre unos y otros seres.

La analogía total que existe entre el paso de cada día, con su noche respectiva, y la de las encarnaciones sucesivas del alma, con sus estados incorpóreos de por medio, donde además se posibilita el cambio paulatino de género si fuere necesario. En ello interviene la genética "personal" psicofísica de cada individuo, que va discurriendo entre progenitores donde se hace posible su recuperación, adaptándose subconscientemente las circunstancias de cada embarazo a lo que dicha genética personal requiere en su peculiaridad.

A la "vida" llegamos con la "inercia" de los valores cultivados, así como a las circunstancias que posibilitarán la continuación de nuestro desarrollo. Pero la energía que nos posibilita cada desarrollo específico, "cuantificada" como tal en la atmósfera colectiva humana, será de uso temporal, si bien los egos conciben que se adquiere o cultiva en propiedad. Y aquello que no logramos superar en ocasión (vida) anterior, de nuevo aparecerá de tal manera que sea ineludible abordarlo de nuevo, pues todo se rige desde la necesidad evolutiva de la conciencia del alma y no desde los deseos de egos personales.

Respecto del "Alma suprema", todos somos emanaciones dentro de Ella, surgidas desde el propio sentimiento de experiencia de una individualidad que discurre por un camino único de diferenciación del matiz que le caracterizará como alma específica entre todos los valores potenciales del universo. No somos seres "caídos" desde un estado de perfección de conciencia universal, sino que hacia él caminamos desde un incipiente estado de conciencia. En otras palabras, "entre el átomo y al ángel sólo existe eones de tiempo". Todo es alma.

Por último, que la Paz es el estado natural del alma. Una vez la materializamos en todo el contexto de nuestra condición encarnada, desaparecerán los apegos y la conciencia dual del bien y del mal, siendo todo vida.

inicio ]


Somos Almas, emergidas del no tiempo, desarrollando la Conciencia de nuestro potencial personal infinito.