- Ir al Portal General -

- La  Paz  Mundial -
La Paz Mundial...  desde...  tu Paz Interior

 

¿Estás convencido de que desde tu Corazón puedes trabajar más por la Paz de nuestro Planeta
que desde los estamentos políticos, religiosos y reivindicativos externos?

Si estás por la Paz, dentro y fuera de ti a un mismo tiempo,
lo que sigue en esta página puede ser de tu agrado y utilidad.
= : = : = : = : = : = : = : = : = : = : = : = : = : = : = : = : = : = : =

ÍNDICE:
** Fundamentos de la importancia del trabajo interno.
** Tu Salud desde tu Paz Interior.
** Paz, Hermosura y Silencio
** Actuar desde la Confianza en la Paz
** ¿Parar la Mente o ... transformar la energía de los Pensamientos?


Fundamentos de la importancia del trabajo interno...
... para ir transformando las energías o valores del Planeta,
pues no se trata de que la Paz "nos envuelva", sino de "llevar Paz" a nuestras situaciones de conflicto, simientes de los conflictos sociales.

01) Estar por la Paz no es mantenerte siempre en el estado de bienestar pacífico, sino ir trabajando, transformando, los estados de alteración que con nuestras implicaciones en los demás percibimos o nos llegan.

02) La Oración por la Paz no consiste en pedir a Dios, al Alma Suprema o a Seres de Luz que intervengan apaciguando los conflictos humanos, sino generar energía de Paz a partir de nuestras actitudes externas e internas sobre algún tipo de conflicto que percibamos en nuestra persona y en nuestras circunstancias personales, y desear llegue esa Paz a los demás en conflicto.

03) No es la Tierra, en este era, lugar para desear encontrar la Paz, sino para elaborarla y transformar así su atmósfera, muy enrarecida aún por la abundante energía de barbarie que caracteriza a su psique humana.

04) Cuando venimos a nacer a la Tierra, con nuestra primera respiración nos hacemos ciudadanos de este mundo, con posibilidad de incidir en su atmósfera psíquica a partir de lo que recibimos en nuestra mente a través de ese constante intercambio de fluidos etéreos en los que intervienen nuestros pulmones, con cuyas continuas inspiraciones y espiraciones posibilitamos la interacción psíquica dentro de los diferentes núcleos en los que se va ubicando nuestra conciencia.

05) Un Alma, cuando se incorpora al Colectivo humano terrestre a través de una encarnación, viene sólo como destello o punto de Luz, sin traer en ello más que su "potencial" vital o niveles de conciencia desarrollados. Con él iniciará una creciente influencia sobre las características del óvulo fecundado que irá dando forma al Cuerpo físico que caracterizará a los valores humanos que viene a expresar y, con ellos, trabajar su propia evolución psíquica y, al mismo tiempo, la del colectivo donde ingresa.

De la atmósfera psíquica terrestre irá canalizando (tomando en uso) los valores psíquicos que hayan venido caracterizando su personalidad humana terrestre, a fin de irlos transformando en sí, tal como un árbol hace con los elementos de la tierra donde implanta sus raíces, y exhalando a la atmósfera el fruto de su metabolismo más interno.

Cuando el Alma se marcha desencarnada, al igual que deja acá todo el componente orgánico (materia terrestre cada vez más sutilizada) del que se sirvió para expresarse, deja también en la atmósfera psíquica planetaria los procesos psíquicos en los que intervino su ser, con las modificaciones de éstos que sus actitudes vivenciales dieron lugar.

Y es así como con el paso de cada Alma por la vivencia terrestre, el Planeta va evolucionando su atmósfera psíquica, posibilitándose en él cada vez más actitudes de cierta elevada moralidad, acercándonos a ciertas cotas de sentimientos de paz, cooperación, solidaridad, bondad y amor espiritual. Por contra, los valores psíquicos de más belicosidad y barbarie, van poco a poco perdiendo sus posibilidades de expresión, al irse transformando las energías u ondas vibratorias que alimentaban y posibilitaban sus expresiones.

06) La cualidad de la energía que invirtamos para armonizar un conflicto determinado, será la que hagamos crecer en el contexto planetario. Será, por ejemplo, la Tolerancia, si con ella suavizamos la aspereza que mantiene un conflicto entre personas o circunstancias. Podemos incrementar así, según el caso, la humildad, la generosidad, la bondad, la comprensión, etc.

Hemos, pues, de estar atentos a si es orgullo, soberbia, vanidad, egoísmo, gula, apego, etc., lo que desde nosotros ha venido alimentando el conflicto entre nuestra energía y la persona o circunstancia con la que surge aquel. Percibiendo la raíz del mal, iremos viendo el valor a invertir en ella, para así llevar a cabo la transformación de la cualidad energética interviniente.

07) Llevando Paz a las situaciones de conflicto, conseguiremos ir armonizando todos los niveles donde aquellas incidan en nosotros, a saber: en el cuerpo (enfermedades o disfunciones), en la mente y en las circunstancias externas (laborales, de relación, etc.). Situaciones de conflicto en nosotros serán aquellas circunstancias de las que recibamos algún tipo de malestar, disgusto, inquietud o sufrimiento.

08) Nuestro estado de Paz siempre se complementará con un estado de alteración de la misma en otro u otros, y es por ello que lo interesante y válido para nuestra evolución y la del planeta, no es tratar de mantenernos en un constante sentimiento de Paz y bienestar, sino el ir llevando las experiencias de esos estados de paz hacia las situaciones de conflicto o alteración (orgánica, mental o circunstancial) que vayamos apreciando en nuestro derredor con las personas que tenemos establecido algún tipo de vínculo, comenzando por los vínculos más allegados, en los cuales se establece mayor índice de influencias recíprocas y, por esta razón, mayor posibilidad de caudal de energía de distorsión sobre el que podemos intervenir, de cuyas transformaciones se enriquecerá el montante de las energías planetarias.

09) En nuestra conciencia de seres individuales y, al mismo tiempo, planetarios (colectivos), debemos concebir la idea de que todo lo que trabajamos por armonizarnos con otra persona, no queda sólo entre ésta y nosotros, sino que esos valores que entre ella y yo se armonizan, son módulos del Arquetipo planetario de esos mismos valores, en donde redunda todo cuanto hacemos en los niveles de la individualidad.

De la Colectividad nos llega la energía para dar vida en nosotros a esos valores, y a la Colectividad retorna las consecuencias y modos de su uso. Dichos valores (comprensión, bondad, optimismo, intuición, laboriosidad, orden, simpatía, belleza, raciocinio, ilusión, creatividad, fuerza, destreza, etc.) no son propiedad del alma encarnada que los expresa, sino para su utilización y responsabilidad en ello.

10) Las energías de distorsión son energías de "carencia de valores". No existe la energía de anti-paz, sino la de carencia de paz, así como no existe la energía de enfermedad, sino la de carencia de armonía funcional o salud.

Nuestra esencia, nuestra verdad, es calma, bienestar y paz. Iniciamos la experiencia desde la carencia de esos valores, para ir tomando conciencia de su propio significado, de "nuestro" propio significado.

11) Evolucionar una energía o valor es situarse en su carencia y desarrollar en ella la comprensión de tal carencia desde el punto de vista de nuestras propias circunstancias corporales y psíquicas, sin inculpación a factores externos que pudieran justificarla. Tal comprensión nos debe llevar a modos de reacción propios de la tolerancia, la aceptación y la paciencia, para experiencias de vivencias de reedificación del valor en carencia.

Conocer que esta vivencia de carencia se corresponde con experiencias de vivencias en plenitud en otros, desarrolla la solidaridad y la capacidad de entrega, bases esenciales del Principio fundamental de la vida en el amor: el Compartirse. Reaccionar en las carencias al modo tradicional de las energías aún predominantes de barbarie, es seguir alimentando los sentimientos de ira, egoísmo, irresponsabilidad y competencia, propios de la ignorancia de los valores del Ser que Somos.

12) Aceptar los momentos y circunstancias de carencia al modo expresado como positivo anteriormente, es situarse en línea con los ciclos vitales de alternancia, inmersos en las leyes del Universo sobre todo cuanto se expresa en él, y que permiten los metabolismos de todo proceder en la esfera psíquica de la personalidad individual y de los colectivos.

Esas fases de carencia son las que suelen denominarse como fases de muerte, oscuridad, noche, enfermedad, ansiedad, depresión, pesimismo, soledad, vacío, agotamiento, etc., generadoras de sentimientos de distorsión, conflicto, sufrimiento y caos, que al no comprenderse ni aceptarse como partes necesarias del metabolismo antes mencionado, han venido dando lugar a la pugna por la permanencia en sólo las fases de expresión de los diferentes valores, con lo que en lugar de metabolismo se genera ambición y poder degenerativo de las estructuras orgánicas personales y del ente social o Colectivo.

13) Para trabajarnos una situación de conflicto, es necesario tomar conciencia de nuestra actitud interna y, para ello, frenar por unos instantes nuestra inercia de acción externa, yéndonos a percibir nuestro ritmo respiratorio, para hacerlo pausado y profundo, y con ello frenar un tanto el tren de nuestra mente.

En los instantes en que "entramos en nosotros" se origina una concentración de energías, al modo de como cuando en un velero recogemos las distintas velas, desplegadas generalmente hacia diferentes direcciones a un mismo tiempo, para poder enfocarlas todas hacia el objetivo más inmediato de nuestro presente o realidad fundamental de cada instante de nuestra vida.

Sumergidos por unos instantes en el placer de sentir serenidad y quietud interior, donde la respiración es serena y consciente, y el ritmo cardíaco se acompasa con el segundero del reloj, nos permite trabajar mentalmente la situación de conflicto sobre la que deseemos incidir, trayéndola a nuestra mente con calma y dispuestos a envolverla con nuestra respiración pausada, a fin de que sus energías y las nuestras se entrelacen en un fluir armónico, de aceptación y tolerancia recíproca.

Respirar con calma y en profundidad de ese fluir que emana la situación que ponemos ante nuestra mente, consigue disolver asperezas entre ella y nosotros, permitiéndonos al afrontarla en la realidad, cuando ésta se presente, mejor trato y relación con la misma, lo cual equivale a avances en la vivencia de Paz que pretendemos dentro y fuera de nosotros.

14) Trabajemos, pues, por la Paz, sabiéndonos en la necesidad de ser diferentes de los demás (y a los demás diferentes a nosotros) en cada instante, aceptando los ciclos de carencias de los valores que deseamos en nosotros, en lo cual están las posibilidades del mayor aporte a nuestro propio Ser y al Colectivo que nos permite expresarnos.

- - Subir - -


Tu Salud desde tu Paz Interior

     Toda Enfermedad o alteración psíquica u orgánica viene originada por un conflicto entre las diversas opciones de las posibilidades de tu Personalidad. Donde no hay conflicto, hay Salud en la Mente y en el Cuerpo.

     Tu estructura Corporal (tu Cuerpo) es la forma en que la estructura de las actitudes de tu Mente con posibilidad de manifestación se hace “visible” a tus sentidos físicos. Es por esto que los conflictos de tu Mente vienen a somatizarse o materializarse en un tipo de conflicto celular u orgánico. Y del mismo modo, los modos de tu Anatomía (interna y externa) permiten la definición consciente de los valores de tu Personalidad.

     Tus distintas Vísceras corporales son los centros de energía que posibilitan los modos en que expresas los distintos Valores de tu Personalidad humana (Voluntad, Orden, Relación, Emoción, Raciocinio, Creatividad, etc.). De su condición anatómica y de su condición funcional, va a depender en gran medida tus modos de expresión de cada Valor con ellas asociados. Tu Cerebro no es más que el Centro de Coordinación de los Valores o Energías que fluyen desde el entramado Visceral, Glandular y Fisiológico en general. Así mismo, de la Coordinación desarrollada entre tus distintas áreas y estructuras corporales, va a depender la Coordinación o interacción que puedas desarrollar entre los diversos aspectos de tu Personalidad.

     De la cualidad de tus Fluidos corporales (sangre y linfa) depende la cualidad de los modos de tu intelecto, tus emociones y tus sentimientos, dentro de los márgenes de las posibilidades de tu personalidad. La cualidad de tus Alimentos va a influir directamente en la condición de esos fluidos, donde las “densidades” y su química predominante ejercen importancia principal.

     El Subconsciente es el que dirige los modos y cualidades de los alimentos que ingieres, en función de las necesidades reales de tus tendencias instintivas. Armonizar tu estado emocional interno te llevará a una más correcta nutrición, acorde con los modos de vida que desde los niveles de la Conciencia deseas alcanzar y el estado de Salud que le corresponde. Lo que hagas desde la conciencia, si desde tus tendencias internas no es aceptado, el subconsciente sabrá dar la vuelta a tus pretensiones y hacerte creer que estás en éstas.

     Llevar mentalmente tus situaciones de conflicto (del cuerpo, de la mente o de tus circunstancias externas -familiar, laboral, etc.-) hacia un estado de Paz Interior, mientras Meditas en silencio sobre ellas, te ayuda a ir disolviendo esos conflictos, con la consiguiente normalización progresiva de tu estado celular, familiar, laboral, etc.

Meditar hacia ese estado de Paz Interior consiste en ir situando ante ti, mentalmente y desde tu serenidad interna (estado de relajación de cuerpo y de ánimo), una situación de conflicto concreta, con el deseo sereno de alcanzar la comprensión de sus razones y motivos que “desde ti mismo” ha ido dando lugar a ella, sin entrar en justificaciones desde fuera de ti, “aceptando ver” los factores de Apego de tu personalidad que lo alimentan, hasta lograr alcanzar la tolerancia o aceptación de la situación, desde un estado de Paz de ti mismo, o el oportuno desapego o distanciamiento si esto te aporta mayor grado de Paz.

Alcanzar Paz Interior es la base de una Felicidad estable, donde reina el mayor grado de Salud a alcanzar por cada cual. Huir de las situaciones de conflicto sin saberte situar con Paz y tolerancia ante ellas, hará que, cuando menos lo esperes, se te vuelva a presentar de modo análogo en tus siguientes vivencias. Afrontar desde tu Paz Interior una situación con posibilidad de conflicto, genera una transformación de los elementos que intervienen en la misma. Con Ira, Miedo, Recelo o Engaño, nada se corrige y todo perdura más y con mayor afección recíproca.

Desarrollar estas Meditaciones en grupo, nos refuerza la Voluntad y Eficacia en ello, sirviéndonos las experiencias de otros y el sentimiento de solidaridad en la tarea emprendida por cada participante.

Con el estado de Paz dentro de nosotros mismos, reaccionando siempre en función de él, vamos transformando las energías de tensión y violencia con la que se nutren los estados de enfrentamiento e insatisfacción que suelen reinar en las relaciones humanas y que tanto influyen en las circunstancias de nuestra vida exterior.

[ subir ]

Paz, Hermosura y Silencio

En una hermosa mañana,
tras un despertar de luz
en la figura del rayo
que a mi ventana llamó
inundando mis sentidos
con la belleza que el sol
tras los cristales mostraba
de colores y esplendor,
qué fácil me resultó
sentir en ello gran paz,
armonía y bienestar.

Corrí a saludar al sol ...
y a las aves que en sus vuelos
unían la tierra, el cielo,
los sonidos y el color,
expresando a la razón
que alma, luz y materia
son las constantes vitales
que exhala el planeta Tierra.

También supe de las sombras,
que apaciguan el vivir,
proporcionando remanso
a quien genera sufrir
un caminar sin descanso.

Muy fácil me resultaba,
imbuido en la hermosura,
sentir mi alma elevada,
en mi rostro gran tersura
y en mi mente un gran amor
hacia todas las criaturas.

En este estado alcancé
tal sentimiento de paz,
que deseé se extendiera
por toda la tierra entera
y cambiara así su faz;
pero luego comprendí
que una cosa es el sentir
lo que me puede envolver,
y la otra es generar
aquello que ha de brotar
desde mí a los demás.

 

 

Recordé cuando este invierno
el frío y la tempestad
generaron sentimientos
de hastío y de soledad,
sin llegar a comprender
que la vida me pedía
que en mí yo supiera estar,
para que luego con sol
nuevos frutos sepa dar,
enriqueciendo la tierra
tras riqueza en mí lograr
superando adversidades
que sólo vienen a dar
crecimiento a nuestro Ser
y a la Tierra mayor Paz.

* * * * *

Este poema de amor
a lo que la vida ofrece,
nos ayude a contemplar
en las sombras del silencio
y esta acción de meditar,
que los resortes de Paz
en nuestra querida Tierra
brotarán del corazón
que sus conflictos resuelva
con amor, con humildad,
comprensión y con paciencia,

trascendiendo las reacciones
que los orgullos quisieran,
y sin esperar que Paz
como lluvia nos viniera,
sin esfuerzos en nosotros
sobre apegos y quimeras.

 

[ subir ]

Actuar desde la Confianza en la Paz

     Todos conocemos la importancia de que
cualquier cosa o acción que hagamos
esté acompañada de la posibilidad de sentir agrado en ello,
en lo cual esté todo nuestro ser implicado,
con conciencia de lo que hacemos
en lo que aportamos y en lo que nos aporta,
sin tensiones ni preocupaciones ni miedos.

     Mas para esto sabemos que es preciso
que nuestro estado de ánimo esté sereno
y nuestros sentidos despiertos, abiertos
en la confianza de la utilidad o conveniencia de nuestra acción.

     Actuar desde la prisa, la preocupación o el temor,
es intervenir desde el desasosiego, la ansiedad y el desamor.
Nuestra esencia es Amor,
y éste es Paz y Confianza,
Calma y Eternidad.

     Meditar por la Paz es, en primer lugar,
envolver de amor (de paz y confianza)
cada situación que percibimos con efectos de inquietud en nuestro interior.
No es simplemente sentirnos envueltos de Paz
o el desear la Paz a los demás;
es envolver de Paz a los demás y a las circunstancias que de ellos nos llegan,
y especialmente hacia aquellos que menos aceptamos en sus modos hacia nosotros.
De este modo iremos disolviendo la tirantez y la afectación recíproca,
pues el amor sana al que ama y a quien es amado,
cuando se ejerce desde un corazón sincero,
desapegado de egoísmos y vanidades.

     Amar es actuar desde la Paz,
desde la cual no cabe el herir ni el ser heridos,
ni victoriosos ni vencidos;
sólo la Aceptación, la Tolerancia y la Solidaridad.

     Trabajar por la Paz es
llevar conciencia a nuestros estados internos,
para tratar de corregir la causa de nuestras afecciones,
sean del cuerpo, de la mente o de nuestras circunstancias.
Correcciones que deben considerar el desapego
a aquel sentimiento que mantiene atrapado en nosotros al móvil del conflicto.

     La Paz requiere Sinceridad, Humildad y Paciencia,
trabajando por lo que somos en Esencia,
disolviendo el apego a los ropajes de la Personalidad,
supeditando los sentidos al crecimiento de nuestro Intelecto,
para transformar nuestras sensiblerías
en Sabiduría desde el Amor;
para transformar nuestros Egos
en Solidaridad creativa
que posibilite crecer la Luz de nuestras Conciencias.

Que la Paz sea en nuestro corazón y en nuestra mente.

- - Subir - -


¿Parar la Mente o ... transformar la energía de los Pensamientos?

Antes de intentar contestar esta pregunta, habría que conocer “qué son los Pensamientos”.

    Los Pensamientos son una manifestación de los cauces desarrollados por la evolución de las Conciencias. Vienen a significar la expresión de los Valores desarrollados por la Humanidad en la atmósfera psíquica comunitaria. Los Pensamientos poseen vida en sí mismos, pero son entidades energéticas necesitadas de estructuras de conciencia que los expresen para posibilitar su propia evolución. Nuestros cuerpos son las estructuras de conciencia que les posibilitan su manifestación. Nuestra Mente es el “radar” que los canaliza, que los percibe con posibilidad de expresarlos, de darles vida manifiesta a través de acciones específicas.

     Los Pensamientos no constituyen una realidad inherente o de propiedad de nuestro Ser personal o individual, sino que son “algo que canalizamos de la atmósfera psíquica donde nos desenvolvemos”. Cuando nuestro Ser está encarnado dentro de la atmósfera psíquica terrestre, los Pensamientos propios de su atmósfera encuentran en nosotros la posibilidad de ser expresados.

     Cuando adquirimos la capacidad de situarnos en un papel de mero “observador” de lo que llega a nuestra personalidad, de observar los pensamientos como algo percibido que nos llega “del exterior”, nos damos cuenta de que “parar la mente” conlleva una toma de conciencia de que los Pensamientos pueden ser “mantenidos al margen” (realmente son transformados en otro tipo de energía) , sin afección o intervención alguna en nuestro ser emocional. Sobre sus contenidos nos podemos pronunciar aceptándolos o rehusándolos, y nuestra responsabilidad sobre ellos es solamente hacia aquellos que permitimos se instalen en nuestra conciencia y las consecuencias de llevarlos a efectos, materializando acciones o generando sentimientos.

     La Mente no es sólo aquello donde intervienen los Pensamientos. La Mente es la plataforma de nuestro Ser a través de la cual vamos a ir percibiendo el fluir constante de los Valores del Infinito, de la Realidad Esencial en sus infinitos modos de manifestación. Nuestro Ser, para posibilitar la evolución de su propia Conciencia, ha ido generando la estructura orgánica que constituye nuestro cerebro. En sus diferentes áreas se ubican las diversas posibilidades de intervención de nuestra mente.

     Al ser los Pensamientos fruto de la evolución sensorial que han ido posibilitando los Sentidos físicos, es lógico que los pensamientos nos conduzcan hacia los hechos de contenido material sobre los que se han desarrollado esos Sentidos. Pero en la condición Humana, además de los Sentidos del Cuerpo, existen también los Sentidos de la Mente o el Sentir Mental; la percepción Extrasensorial de donde brotan los Sentimientos, que aunque ubicada en la “Mente” es diferente del acto pensante.

     Si bien el hecho de “pensar” o la intervención de los Pensamientos en nuestra conciencia puede aparcarse, pues es simplemente una de las opciones de nuestra Mente, no nos resulta posible apartarnos o aparcar la “conciencia de ser”, pues ésta es “siempre” en nuestra Mente, solo que sus diversas manifestaciones, muy diferentes algunas de ellas a los modos del “pensar”, no las sabemos percibir o entender desde la conciencia física en la que habitualmente estamos situados.

     Cuando los pensamientos tienen acaparada nuestra conciencia, nos constituimos en “ser pensamientos y las resultas de éstos”, alejándonos de la posibilidad de toma de conciencia de nuestros Valores Esenciales, de los Valores inherentes a nuestro Ser, para actuar desde la conciencia de estos Valores Esenciales; y en lugar de ello, atrapados por la conciencia de simplemente la materialidad o realidad inherente a los sentidos físicos, generamos las capas y ropajes en los que venimos envolviendo nuestra Personalidad humana para los desenvolvimientos materiales.

     En el Sentir interno o extrasensorial es en el que podemos tratar de ir situando nuestra conciencia cuando tratamos de Meditar hacia Valores de trascendencia. Al llevar nuestro sentir hacia percepciones de nuestro interior, estamos dificultando la intervención de los Pensamientos, pues la percepción de "ese fluir vital" se va expresando en la forma de "sentir interno" y no ya de "pensamientos", siendo así como podemos ir alcanzando a percibir esos Valores inherentes a nuestro Ser, para que desde la conciencia de ellos podamos dirigir de otro modo nuestra vida, al mismo tiempo de irnos posibilitando conexiones con otras realidades de la vida del Ser, de la realidad Esencial que genera las manifestaciones de la Vida.

     La percepción interior más fácil de realizar es el seguimiento de nuestra respiración, pues está muy conectada con el sentir físico. También lo es el seguimiento de la relajación muscular, del estado de nuestra musculatura. Y ambas juntas nos permiten introducirnos en la percepción de los estados de nuestra estructura anímica, lo cual ya tiene más que ver con nuestro Sentir interior, donde podemos apreciar nuestra Calma o nuestra intranquilidad, nuestra Paz o nuestro desasosiego, nuestro Desapego o nuestras dependencias, etc.

     Nuestros estados internos, donde se asientan nuestros instintos o tendencias naturales subconscientes del comportamiento, son los que mueven los resortes de nuestras circunstancias. Desde ellas brotan los sentimientos que aplicamos a nuestro proceder, generadores de nuestro futuro, de nuestro mañana. Meditar hacia la toma de conciencia y armonización de esos estados, llevando a esta conciencia interior las diversas vivencias de nuestro cotidiano y envolviéndolas de Paz, nos va abriendo la posibilidad de la armonización de dichas vivencias, por la coherencia con lo que realmente somos, los valores de nuestro Ser, traduciéndose todo ello en logro de grados de la Felicidad duradera que todos buscamos.

Mas ... ¿cómo tomarnos el acto de Meditar?
¿Hacia qué fin y mediante qué práctica?

Dos son las opciones más fundamentales:

          a) Introducirnos en Nuestro Interior para alcanzar la convicción de que somos una Realidad que trasciende lo material y, por tanto, requieren nuestras acciones un proceder en consonancia con ello. Proceder que tiene como objetivo la propia toma de Conciencia de nuestra Realidad Esencial; es decir, un proceder trascendente para percibir la trascendencia que Somos. Y para ello basta la acción mental de aparcar la intervención de los Pensamientos y abrirse, sin enfoque alguno, al Sentir Interior, alejado de connotaciones con nuestro Cuerpo físico y estados emocionales.

          b) Cultivar la toma de conciencia de Nuestros Estados Internos, para tratar de llevarlos a modos más propios y en consonancia con los Valores de nuestra Esencia, para desde ellos procurar conducir nuestra vida, y no tanto desde los valores mentales externos, de donde surgen con facilidad las rivalidades generadoras del desamor y sufrimiento que caracteriza a nuestras vidas.

     Los deseos de logro de la Paz dentro y fuera de nosotros, requieren la conciencia de Unicidad que somos la Humanidad terrena; conciencia que alcanzamos con la práctica del modo “a” de meditación, y, al mismo tiempo, el trabajo constante desde nuestros estados internos, expresado en el modo “b” de meditación, para la superación de lo que la sabiduría de la Vida nos va trayendo día a día en nuestro cotidiano, para lo que han de ir siendo nuestras actitudes y modos de comportamiento.

     No se trata, pues, si buscamos trascender el significado y desarrollo de nuestro proceder vital, de quedarnos en la fase de marginación de los Pensamientos, para experiencias de ampliación de la Conciencia, sino añadir también a ello el trabajo mental de llevar Paz a cada situación de nuestro cotidiano, para hilvanar con mayor eficacia el acto meditativo con nuestra realidad vivencial de cada día.

Paz, Armonía y Felicidad                     


- - Subir - -


Angel Baña