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* * * Web actualizada el día 9 de agosto de 2012 -23:16 h.- * * *
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          - Lo que hacemos, lo que decimos, lo que sentimos, todo tiene su origen en la mente.
          - La energía de la mente humana es el pensamiento, el mayor pero a la vez el menos comprendido de los recursos energéticos del universo.
          - Cada pensamiento produce su propio fruto.
          - Cuando somos capaces de entender y utilizar esta energía de la mente, entonces la podemos canalizar para producir aquellos frutos que nos proporcionan más felicidad.
          - Los pensamientos son la raíz de las acciones y de la actitud. Hemos de cambiar nuestras raíces para que nuestras acciones y comportamientos se hagan más positivos.
          - Para ese trabajo en la raíz hemos de descubrir cuántos tipos de pensamientos puede crear nuestra mente, que usualmente son:

          a) Pensamientos necesarios o mundanos. b) Pensamientos inútiles. c) Pensamientos negativos y/o destructivos. d) Pensamientos positivos y/o sutiles.

          - La cualidad de los acontecimientos externos no son el fruto de nuestras intervenciones, sino de la cualidad de los estados de nuestras mentes.

Tras esta escueta pero muy significativa introducción, voy a ir insertando amenas consideraciones sobre la importancia y la práctica de los pensamientos positivos:


ÍNDICE: Tipos de pensamiento /// Ejercicio de silencio /// Nuestro mejor amigo, la Mente /// Mente: Pensamientos y sensaciones /// La Mente y el modo en que respiramos /// Cómo se nutre nuestra Mente /// Ser espectadores de nuestra Mente /// Posturas del cuerpo y el Pensamiento /// Mis hábitos y mi modo de pensar /// El Silencio para entrenar nuestro intelecto /// Actitud ante una ofensa /// ¿Es la Paz un camino para débiles? /// Transformar los Pensamientos en Percepción /// Pensamientos, palabras y acciones /// Somos "Conciencia Creativa" /// Cerebro y toma de Conciencia /// La dinámica del Cuerpo y nuestra Mente /// Escalas del Pensamiento /// Trampas en el Pensamiento /// El Pensamiento humano es obra de todos /// El beneficio de ser diferentes /// Sentir la Vida que vivo /// Trabajar la percepción interna /// La Onda del ciclo vital /// Transformar situaciones /// El "Trabajo" está en crisis /// Química nutricional y Pensamientos /// Las piernas y el Pensamiento /// Escollos sutiles del Pensamiento ///


          a) Pensamientos necesarios.- Aquellos que se refieren a nuestra rutina diaria: "qué comer, qué he de hacer hoy, cuándo tengo que pagar...".
          b) Pensamientos inútiles.- Los que no tienen utilidad constructiva ni particularmente negativa. Pueden referirse a cosas del pasado o del futuro, sobre algo que ya no podemos cambiar: "si esto no me hubiera ocurrido,..., si no hubiera hecho tal cosa,...", "qué ocurrirá si...". Diariamente creamos entre 30.000 y 50.000 pensamientos y resultan ser un gran desgaste para nuestra fuerza interior, debilitando nuestra capacidad de concentración.
          c) Pensamientos negativos.- Son los que generan pérdida de nuestra paz y fuerza interior. Están basados en la ira, la avaricia, las expectativas insatisfechas, los desacuerdos, los celos,... Con ellos envenenamos nuestra mente y la atmósfera de nuestro alrededor. No importa cuánta razón tengamos, pensando con negatividad siempre seremos perdedores, pues nos arrebatan nuestro autorespeto y el de los demás hacia nosotros.
          d) Pensamientos positivos.- Nos capacitan a ser constructivos. Dan beneficio a todas las situaciones, sin atraparnos en la apariencia externa de éstas. No se trata de ignorar la realidad que percibimos, sino de afrontarla con tolerancia, paciencia y sentido común. Esto nos irá cultivando en el no estar en la expectativa de los demás, sin exigencias, haciendo más ligeras las relaciones y posibilitándoles duración y armonía.

          Desde ese estado interno positivo iremos aceptando a los demás tal cual son, e igualmente podremos mostrarnos como somos.
          Con esa mayor naturalidad en nuestros comportamientos y serenidad en nuestra mente, nuestro cuerpo se nutrirá de ese equilibrio, siendo menos vulnerable a las afecciones orgánicas, que a su vez repercutirá en mayor equilibrio mental.
          Nuestros pensamientos, sean positivos o negativos, crean nuestra conciencia y nuestra actitud hacia los demás o sobre las situaciones.
          Con actitud positiva podemos permanecer pacíficos cuando afrontamos las dificultades y, por lo tanto, encontraremos mejor la solución sin quedarnos atrapados en la dificultad.
          Desde una actitud positiva, los obstáculos se contemplan como oportunidades para mejorar, para superar estados personales.
          Allá donde dirijamos nuestros pensamientos, allá se dirigirá nuestra energía, nuestro potencial vital. Si nos concentramos en el aspecto positivo de nosotros mismos, posibilitaremos nuestro propio cambio y el de nuestro entorno inmediato. Éste es el mayor desafío de nuestros tiempos, para el que se precisa valentía y autoconfianza.


          Ejercicio de silencio:
          El pensamiento más positivo es experimentarse uno mismo como un ser de Paz. La Paz se considera como el poder original del ser humano.
          Para concentrarme con facilidad, enfoco la atención de mi mirada en el centro de mi frente, con los ojos cerrados. Mirando a este punto tan cercano, la imaginación queda ahí bloqueada y evita estar dispersa en otros pensamientos, queda atrapada hacia mi momento presente.
          En tal situación, respiro con profundidad y, al mismo tiempo, con mucha serenidad, y aplico mi conciencia a percibir el estado de quietud mental en la que me sumerjo.
          Este estado me posibilita expresar internamente que "soy un ser de paz". Permaneciendo en ello con la serenidad que aporta esa forma de mantenerme respirando, se va reforzando en mí ese sentimiento de Paz.
          Con el hábito de este ejercicio, podré recurrir a tal estado de paz interior en las situaciones cotidianas que lo requieran, para abordarlas de manera que pueda verlas con más claridad en lo que vienen a significar y lo que demandan de mí.

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          Nuestra Mente es nuestro mejor amigo si la alimentamos con pensamientos positivos, pero se convierte en nuestro peor enemigo si le permitimos que piense o se ocupe en pensamiento negativos o inútiles.
          La cualidad de este "alimento" depende por completo de nosotros mismos. Aunque las circunstancias exteriores nos influyen fuertemente, aún así podemos convertirnos en los maestros de nuestra Mente e ir más allá de esa influencia.
          Nuestra capacidad de esfuerzo para lograr ese estado depende del objetivo que nos hayamos fijado para nosotros mismos. Y ese objetivo va a estar en función de lo que entendimos sobre los beneficios prácticos de pensar de forma positiva. Sin este reconocimiento básico no nos sentiremos motivados para cambiar lo necesario en nosotros.


          Cuando comprendemos cómo funciona algo dentro de nosotros, podemos tenerlo bajo nuestro control y conducirlo hacia lo que consideremos más oportuno.
          La Mente no es algo material que podamos ver o tocar, pero su estado puede ser observado en los rasgos de nuestro rostro, en nuestras palabras y acciones, y en las formas de nuestro cuerpo. Es la que modula todo en nuestra personalidad.
          La razón del Cuerpo es el posibilitar tomar conciencia del desarrollo que vamos dando a nuestra realidad interna Mental. Lo que a través de aquel expresemos va desvelando lo que debemos ir percibiendo de lo que vive por dentro, de aquello de donde surge la creación de todas y cada una de nuestras circunstancias físicas, anímicas y de relación con el exterior. La Mente es el cimiento sobre el que se sustenta todo ese edificio del Cuerpo y sus circunstancias; es la raíz oculta del árbol que edificamos de nuestra personalidad.

          Los Pensamientos son "el modo en que solemos invertir la mayor parte de la energía vital que canalizamos en cada instante". Cuando adquirimos el hábito de "percibir" cómo va siendo nuestra respiración y logramos que ésta vaya siendo serena y profunda, aquella energía vital se va aplicando a la "percepción" de nuestro interior, a cómo actuamos internamente, ya que la respiración es la puerta de entrada a la conciencia de nuestro interior.
          Si tras esa percepción de cómo respiramos nos aplicamos a percibir cómo nos vamos sintiendo mientras tanto, la energía vital que invertíamos en "pensamientos" se va invirtiendo en "percepción de sensaciones internas". Con ello, nuestro pensar se va serenando y comenzamos a experimentar otro utilidad de la Mente, el percibir qué nos aporta aquello en lo que estamos, aquello donde aplicamos nuestra conciencia.
          Potenciar este hábito a base de prácticas repetidas de ese estar consciente de cómo respiramos y lo que nos viene a dar ese modo interno de serenidad y profundidad en la toma de la energía vital que nos llega a través de la respiración, irá desarrollando la capacidad de control y dirección voluntario de nuestros estados anímicos, pues estará más en nuestras manos aquello en lo que deseemos aplicar la energía mental, no ya tanto en poder de pensamientos reiterativos, inútiles o negativos, sino en sensor informativo de lo que venga a ser más oportuno para cada una de nuestras situaciones vivenciales.


          Las posibilidades de nuestra Mente mucho tienen que ver con nuestro modo de respirar.
          Si respiramos muy superficialmente (poco aire), nuestra percepción del mundo y la aplicación a algo será muy superficial. Si la respiración es agitada, no podremos percibir los detalles de cuanto acontece ante nosotros.
          Respirar serena y profundamente nos faculta una amplia percepción (toma de conciencia) y poder entrar en los detalles que algo contenga. Funciona de forma análoga a la visión.

          Cuando respiramos por la boca, no estimulamos la intervención de las estructuras cerebrales de "conciencia", sino nuestros estados emocionales, los cuales pueden hacer acto de presencia inoportunamente si nuestro estado anímico no es positivo.
          Para situarnos con poder sobre las emociones que tengan atrapado a nuestro estado anímico, es necesario que la respiración sea por vía nasal (hacia dentro y hacia fuera) y de una manera amplia y profunda, donde intervenga la respiración abdominal (con expansión de la zona abdominal) y la torácica (con expansión de la caja torácica).

          Ejercitarnos en ese modo de respirar serena y profundamente es ir construyendo la herramienta más eficaz para el control de nuestros pensamientos.
          De esta manera dejaremos de estar dominados por los pensamientos, pasando a ser meros observadores de los mismos, con la capacidad de permitirles o no su estancia en nuestra Mente.
          Igualmente desarrollaremos la facultad de proyectar la Mente hacia pensamientos positivos, con los que poder afrontar los acontecimientos de nuestra vida de una manera más acorde con lo que deseamos de ellos.

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          De la misma manera que alimentamos a nuestro Cuerpo para mantenerlo sano y fuerte, hemos de hacer lo mismo con nuestra Mente.
          Una dieta sana y equilibrada es también necesaria a la Mente, solo que dicha "dieta" está ahora en función del tipo de pensamientos que permitimos entre y reine en aquella.
          Las personas con las que entramos en contacto, las situaciones que afrontamos, las noticias que escuchamos, los libros que leemos, las tareas en las que nos aplicamos,... son la fuente de nutrición de nuestra Mente.

          Todas estas fuentes de nutrición de la Mente van dando lugar a los matices de nuestros pensamientos. Los pensamientos nos inducen a actitudes. Las actitudes nos llevan a actos específicos. Los actos nos generan sensaciones. Las sensaciones desarrollan la experiencia. Las experiencias elaboran nuestros criterios. Nuestros criterios marcan las pautas de nuestros pensamientos. ... Y es así como los Pensamientos van definiendo nuestros modos de concebir la vida y la manera de aplicarnos a ella.
          La vida pierde entonces su objetividad, su realidad en sí misma, quedando para cada cual según la forma con la que comenzó a pensar sobre ella. Si comprendemos esto, nos resultará posible abordarla desde otros presupuestos de pensamiento. Y esto es algo que sólo dependerá de lo que nos propongamos como meta.

          Así como si queremos un cuerpo musculoso necesitaremos consumir proteínas, o si lo queremos ágil y fibroso le daremos hidratos de carbono y frutas, o si lo deseamos armónico en sus líneas evitaremos la ingesta inapropiada de lípidos, de igual manera la Mente se nutre de forma diferente según los alimentos o influencias psíquicas que permitamos en ella.


          Con atención y algunas disciplinas, las influencias externas y mis reacciones hacia ellas se pueden cambiar.
          Cuando permanezco atento/a a la reacción que se va generando dentro de mí con lo que otra persona, por ejemplo, me va diciendo, o cuando observo un suceso que ocurre ante mí, tengo la posibilidad de reconducir lo que antes venían siendo mis reacciones instintivas ante esas mismas cosas.
          Para poder hacer esto basta con que me haya ejercitado en el estar "dentro de mí" mientras observo, siendo un "espectador" antes que un "implicado". La forma de mi implicación la decidiré cuando me haya dado tiempo a ver el hecho desde "fuera".

          También es importante que haya aprendido a diferenciar lo que es el pensamiento de la otra persona y el mío propio, es decir, no identificando como "mío" lo que la otra persona expresa de mí. Mi propio criterio sobre mí es el que debe prevalecer; el de la otra persona me servirá para conocer lo que significo para ella, y así comprender el por qué de sus palabras u obras.
          Reaccionar con un enfrentamiento es irnos al terreno del otro, es dar cierta validez a lo que expresa, y nada de esto nos beneficia. Debemos tomarlo como una simple prueba de nuestra capacidad para permanecer en nosotros, para irnos mostrando si somos o no dueños de nuestras reacciones, que no son más que la prueba de si estamos convencidos o no de lo que somos y lo que queremos ser.

          Todo acontecimiento con posibilidad de alterarnos tiene como fundamento vital el irnos mostrando de lo que hemos logrado ya construir en nuestra estructura personal, pues no basta que lo tengamos concebido en la mente, en donde cabe todo tipo de elucubraciones o imaginaciones. La Vida encarnada consiste en la tarea de materializar todo aquello que buscamos se solidifique en nuestra realidad personal. Es por ello que las situaciones se irán repitiendo una y otra vez hasta que se logre borrar de nuestras inercias subconscientes cualquier atisbo de improcedencias para con lo que vamos concibiendo es la personalidad que buscamos ser.

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          Posturas del cuerpo y el Pensamiento.-
          Estamos dados a pensar que el Cuerpo es una "cosa" y la Mente otra, o que el cuerpo es un factor de limitación de la mente. Pero no es así, sino que el Cuerpo es la herramienta generada por la propia mente subconsciente para poder evolucionar la estructura de nuestra Mente, a través de la toma de Conciencia de lo que vamos percibiendo de nosotros mismos a través del cuerpo y sus posibilidades de acción (palabras, gestos y aptitudes).
          No es, pues, aleatoria la "postura" que adoptemos en cada momento, en cada situación. Aquella nos irá informando, si aprendemos a interpretarla, de la actitud de nuestros pensamientos.

          La "apertura torácica" es la más significativa de las posturas. Nos habla del estado de apertura de nuestra mente, de si estamos abiertos a afrontar los acontecimientos o de si estamos cerrados por temor a que las cosas no sean como deseáramos. En actitud "abierta" activamos la capacidad de intervención del optimismo, de la confianza en mi propio ser. Si estamos "cerrados" es el pesimismo quien dirige el resultado de los acontecimientos, y sabemos que el pesimismo es quien cierra las puertas del éxito en nosotros y fuera de nosotros.

          La parte superior del tórax es donde se concreta nuestra apertura o cierre. Con la espalda bien derecha y los hombros ligeramente hacia atrás, nos abrimos. Con los hombros hacia adelante dando lugar a la curvatura de la columna hacia adelante, nos cerramos intelectual y anímicamente.
          El hábito de la actitud abierta se desarrolla llevando con frecuencia nuestra conciencia a la posición que adoptan nuestras escápulas, de las que debemos sentir que tienden a acercarse una a la otra, que llevan hacia atrás a los hombros. Siendo conscientes de esa zona de la espalda, nos será fácil mantenernos en la confianza y, así, en un mayor acierto en nuestras determinaciones.

          Abrirnos físicamente es abrirnos a la Vida, y dado que "somos la Vida misma en la búsqueda de la conciencia de Sí misma desde el matiz de una individualidad", con la apertura estamos permitiendo que Ella actúe a través de nuestra herramienta Cuerpo.


          Los modos de mis reacciones ante cualquier circunstancia tienen su arraigo en hábitos que he ido creando sobre la base de mis modos de pensar en el pasado, de los que incluso podría resultarme difícil el recordar los sucesos que los fueron motivando. Pero es una realidad que esos hábitos están ahí y me siguen condicionando la manera de responder hoy día. Responder en mis acciones, en mis actitudes y en los propios pensamientos que siguen generando en mí.
          Se hace pues importante el revisar los patrones de pensamientos que en mí existen, si deseo que mis circunstancias personales y de mi entorno puedan ser diferentes.

          ¿Dónde encuentro la facultad para hacer ese filtraje o análisis? Es el intelecto, nuestra capacidad para "discernir", que por falta de tiempo en aplicarnos a ella y la costumbre de no responsabilizarnos de lo que generamos en la vida, inculpando habitualmente a circunstancias ajenas o a otros individuos cuanto nos ocurre, la vamos dejando a un lado de nuestra vida.

          El discernimiento es el hermano marginado de nuestras emociones. A ellas les permitimos que vayan tomando el protagonismo de nuestra vida, parándonos a pensar más especialmente en lo que las cosas nos afectan, pero no en lo que haría el discernimiento, que buscaría también en nosotros mismos las razones de cuanto nos ocurre.

          ¿Es tan grave y pernicioso el pensar que nuestros modos de pensar, de sentir y de enjuiciar los acontecimientos, puedan ser causantes de lo que nos ocurre, de lo que nos llega o lo que se nos va?
          Invito a la reflexión de esta consideración, y el hacerla como se ha comentado anteriormente, estimulando nuestra conciencia con una respiración serena y profunda, para poder aquietar la inercia de los pensamientos habituales, invirtiendo esa energía pensante en la percepción de la quietud anímica que logramos en tal actitud, y así ser espectador neutral de lo que vaya apareciendo en la conciencia.

          Recordad que cualquier patrón de pensamientos o acciones que se repite por un periodo de tiempo, se convierte en hábito y rasgo de la personalidad. Y que no basta con "no querer" uno de esos patrones, sino que es necesario ir construyendo en su lugar el patrón que genere el nuevo hábito que hoy valoremos. El intelecto, cuando está atento, puede desapegarse de los hábitos, reconsiderar la razón de estos y sugerirnos una alternativa favorable.

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          Puede ocurrir que aunque el intelecto se de cuenta de lo que es correcto e incorrecto, no haya el poder para poner lo correcto en la práctica, especialmente allá donde los hábitos estén fuertemente arraigados en nuestro subconsciente.
          ¿Cómo entrenar al intelecto para que sólo los flujos de pensamientos positivos entren en nuestra mente y en las acciones?
          La práctica de ejercicios de silencio en los que nos concentramos inicialmente en la respiración serena y profunda, va posibilitando que la mente, el flujo de pensamientos, se vaya ralentizando. A partir de aquí y del estado de paz que se va generando en mi interior, me voy convirtiendo en observador de cuanto va acudiendo a mi mente.
          Esa experiencia de paz que percibo en mí, me clarifica sobre lo que es positivo o no de aquello que pienso, y me va llenando de energía para pensar y actuar positivamente. Esa paz se convierte en un punto de referencia de lo que quiero lograr para mi vida, para la actitud vital que deseo en mis diversas circunstancias, pues en ella me percibo dueño/a de mi persona.


          Un ejemplo sencillo de comprender y de llevar a la práctica para la intervención del intelecto hacia pensamiento positivo es el siguiente. Tiene de fondo el "perdón".

          Supongamos que una persona me ha ofendido (deberíamos decir que ha hecho que "yo me ofenda", pues nadie me ofende si yo no consiento ese sentimiento dentro de mí).
          Como resultado de ese sentimiento originado en mí, creo en mi mente el sentimiento de enfado o disgusto hacia ese persona. Con ello, cada vez que me venga el recuerdo de ella o la situación en que se produjo, reviviré en mi estado anímico la sensación de enfado.
          Es posible que yo esté esperando la disculpa de tal persona, el que venga a pedirme perdón, ante lo cual "mi ego" estaría dispuesto a ceder en la actitud del enfado. Pero ocurra o no esa petición de perdón, podemos considerar desde nuestro intelecto lo siguiente, desde una pretensión de actuar positivamente hacia mí mismo.

          Si mientras no me pida perdón soy yo quien se va a estar afectando por esa sensación de actitud de enfado o disgusto (esa persona es posible que incluso ni se haya dado cuenta que dio motivo de disgusto), el mantenerme en esa expectativa de perdonar si me lo pide, es a mí a quien estará afectando negativamente, pues habrá una parcela de mi mente prendida del disgusto, que podrá durar poco o quizás mucho tiempo.
          Pero si en lugar de estar en esa espera decido perdonar desde ya, seré yo quien comience a beneficiarse internamente de una actitud de no disgusto, donde cabe una actitud de paz o de serenidad, óptima para alguna determinación de acción positiva. La otra persona tendrá o no algo interno y/o externo que abordar algún día, pero en lo que concierne a mí está en mi propia determinación lo que quiero que se mantenga o se modifique de aquella situación.

          Además de este beneficio "inmediato" que puedo obtener con apartar la ofensa de mí mismo, también puedo lograr desentrañar algo del por qué aquello que ocurrió o que percibí del otro me hizo afectarme, en lo que con toda seguridad descubriré algún aspecto de ese Ego que aún conduce o  trata de definir mi personalidad.
          ¿En qué me sentí ofendido/a? ¿En mi vanidad, en mi orgullo, en mi imagen social, en mi..., en qué ropaje o papel del actor con el que tiendo a identificar mi Ser?

          Llevemos sinceridad y profundidad a nuestro intelecto y descubramos la verdadera esencia de lo que somos, ligada a la paz y el amor, donde se encuentran las herramientas de la deseada estable felicidad.

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          ¿Es este camino de la Paz un camino para débiles, para aquellos que no quieren enfrentamientos?
          ¡De ninguna manera! En el camino de la Paz lo primero que hacemos en afrontar lo más difícil: a nosotros mismos, a nuestras inercias, a nuestros hábitos, a nuestros engaños, a nuestras justificaciones,... a las creencias que desde dentro nos condicionan la manera de mirar el mundo y nos mantienen en el rol de la competitividad y en la ausencia de consideraciones del alma que somos más allá de las apariencias del cuerpo y la vida material.

          La búsqueda de la Paz la concebimos como el fruto externo de lo que en primer lugar seamos capaces de construir dentro. Al fruto de un árbol le llega la savia esencial desde las raíces; el contexto externo de aire y luz es "algo más", donde la savia interna se complementa, pero la esencia proviene de lo oculto.
          La Paz no puede ser el fruto de una pugna, ni de una evasión, ni de una irresponsabilidad, ni de un actuar sobre las apariencias de algo. Necesita afrontar la verdad existente allá de donde surgen los conflictos humanos, en las inseguridades, miedos y angustias que brotan del apego a la "conciencia de cuerpo" sobre la que solemos basar nuestra existencia.
          Precisa de la "conciencia de alma", de la convicción de que nuestra realidad va más allá de los límites aparentes de las formas, y que son los estados emocionales que consentimos en nuestro interior los que van dando color y matiz a cuanto se va manifestando en nuestros cuerpos y en nuestras circunstancias personales y sociales.

          Para todo esto se necesita una valentía especial, un aprender a nadar contra corriente, contra las normas establecidas en función de aquella conciencia de "ser cuerpos", finitos y caducos.
          La serenidad interior, la naturalidad, la honestidad, la autenticidad, el respeto a uno mismo y al otro, la tolerancia, la colaboración solidaria, la generosidad,... son valores cuyo cultivo requiere de fortaleza interior, la verdadera fuerza que alimenta la Vida.

          La búsqueda de la Paz así entendida, nada tiene que ver, pues, con "debilidad", sino que precisa de buena dosis de "sensibilidad" para adentrarnos en percepciones del mundo interno, sutil por naturaleza, donde se encuentran los mecanismos que mueven los resortes de nuestros pensamientos y estados emocionales.


          Transformar los Pensamientos en Percepción.-
          La fuente de energía que alimenta la actitud imparable de nuestros pensamientos es la energía vital que canaliza la Mente. Solemos invertir dicha energía en el fluir pensante.
          La tarea de "control" de los pensamientos no hay que enfocarla simplemente en disminuir en sí ese flujo de energía, es decir, tratar de "no pensar" o pensar menos, sino en aplicarlo a otra actividad mental. Se trata de que la "observación" de lo que vayan siendo los pensamientos, acapara parte de ese energía. Con ello, con ese reparto de energía, el suministro total se dividirá entre Pensamientos y Observación.

          Si vamos dando participación en la actividad mental al "observador", el estar pendiente de qué pensamientos nos llegan, la cualidad que estos tienen y a qué actitudes nos llevan, el fluir "pensante" mermará en su intensidad y podremos irlo percibiendo y conduciendo de mejor manera.
          Si además de la observación de los pensamientos añadimos la observación a cómo nos vamos sintiendo en esa observación (cómo estamos respirando, qué estado de ánimo va generándose en nuestro interior,…), comprobaremos que los pensamientos tienden a desaparecer, intensificándose la percepción de nuestra actitud, que es la que nos va a orientar de mejor manera el enfoque que debemos dar a nuestra Mente en su manera de admitir o generar pensamientos.

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          Es muy importante el lograr equilibrio entre los pensamientos, palabras y acciones, es decir, equilibrio entre nuestro mundo interior y el exterior.
          Sólo cuando hablamos lo que pensamos y hacemos lo que decimos, crecerá en nosotros el autorrespeto y la autoconfianza. Lograremos así armonía y estabilidad interior.
          Esta estabilidad interna hará que los demás confíen en nosotros, pero aún más importante que eso es la fe que yo mismo pueda tener en mí. De ella va a depender la confianza que yo ponga en mi propia vida, pues irán surgiendo situaciones en las que vaya confirmando cuánto mi propio convencimiento y responsabilidad hacia lo que hago, va dando el fruto que necesito.

          Si pongo mis expectativas, lo que espero de las cosas, en manos de lo que los demás hagan hacia mí, estaré siempre en la duda de lo que puedo alcanzar, y no tienen por qué llegarme en la manera en que lo necesito. Pero si las expectativas las enfoco en lo que mi propia implicación desarrolle, seré yo mismo/a quien esté alentando lo que quiero que ocurra. Y si a mitad de desarrollo observo que algo debe tomar otra dirección o enfoque, de nuevo estará en mí la posibilidad de la determinación que haya que poner en marcha.


          Somos "Conciencia Creativa".-
          Cuando nos adentramos con la suficiente profundidad en la razón de los Pensamientos y en la dinámica viviente que van generando, podemos percibir de qué manera ellos vienen a ser un modo de manifestación de nuestro impulso creador inmerso en nuestra esencia.
          A través de ellos interactuamos con el "mundo exterior", cuya razón de ser es el posibilitarnos tomar conciencia, experiencia, de nuestra personal capacidad creadora. Esto se hace posible a través del conocido boomerang de que "recibimos de aquello que damos", o del que "como es adentro es afuera", es decir, que "nos llega de fuera aquello que vive en nuestro interior".

          Tendemos a verter esa capacidad creadora hacia el mundo sensorial y en el material, donde las relaciones sexuales y la inventiva que asegure la subsistencia y una vida más cómoda y grata a los sentidos, dispersa o acapara en exceso, respectivamente, su potencial.
          Enfocarla hacia la creación de un nuevo contexto humano, a través de la transformación creadora de nuestras actitudes internas, irá dando lugar al mundo de solidaridad y cooperación que tiene la Paz como bandera.

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          Si hablamos de "tomar conciencia" de nuestros pensamientos y de cómo nos sentimos mientras observamos nuestro interior, es importante considerar algo que pasa desapercibido para algunos/as, y es lo relativo a lo que precisa nuestro cerebro para que las áreas que de él se aplican a esa toma de conciencia puedan intervenir y no estén bloqueadas por la acción de agentes físicos (químicos) externos.
          Las áreas cerebrales de dicha acción son las últimas desarrolladas en la evolución animada, es decir, que se han ido estructurando de manera especial en el ser humano. Vienen a ser a modo de "los brazos" del cerebro, y se les denominan "lóbulos laterales" o temporales. Son las estructuras encargadas del "discernimiento", que en lo corporal mucho tienen que ver con la ejercitación de los brazos.

          Precian de un aporte especial de oxígeno. Por tal razón, la cualidad del aire que respiremos es fundamental en tal tarea. Se bloquean ante la deficiente oxigenación, por lo que comprenderemos la importancia de atmósferas bien ventiladas, así como la nefasta incidencia sobre ellas del hábito de fumar, cuyo efecto es precisamente la inhibición de la conciencia.
          Ya se expresó anteriormente que la respiración nasal es la que estimula la intervención de esas áreas cerebrales, a lo que añado ahora que también es importante que los pulmones puedan tomar con eficacia el contenido del aire respirado, para lo cual procuraremos usar en la menor cantidad posible los aceites en lo que comamos, ya que estos envuelven a los alvéolos pulmonares y les dificultan su permeabilidad.


          Los modos de la dinámica del Cuerpo condicionan los modos de la dinámica de nuestra Mente. Ya se expresó que el Cuerpo es la herramienta clave para trabajar nuestra actitud mental.
          Si pretendemos disminuir el ritmo de los Pensamientos para poderlos controlar y conducirlos desde nuestra voluntad, es muy oportuno recurrir al hábito de andar y hablar con lentitud, sin prisas, percibiendo cada paso que damos y cada palabra que expresamos.

          Comprendamos que la Vida está en el Camino de cuantos desarrollos hagamos y no ya tanto en la finalidad última de ese camino, tras el cual aparecerá otro proyecto y su caminar correspondiente. Y por la misma razón, lo importante no es "pensar mucho", así como tampoco el "hacer mucho", sino ir percibiendo cada matiz de nuestro pensamiento y cómo vamos viviendo cada peldaño de cuanto elaboramos.
          Tomarnos tiempo para un caminar sereno, percibiéndonos en ese camino en actitud mental serena, nos va introduciendo también en saber estar con nosotros mismos, de lo que mucho va a depender nuestra capacidad para estar con los demás desde la libertad, plataforma básica de la felicidad.

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          Escalas del Pensamiento.-
          No sólo está la cualidad de los pensamientos en si son negativos, positivos, etc., sino que también existe una "escala vibracional" de ellos. Esto es relativo a si los pensamientos en nosotros alcanzan cierta "sutileza" o se mantienen en las motivaciones materiales o de la vida ordinaria.
          Para que nuestros pensamientos circulen por las esferas de los ideales, del altruismo, los desapegos, la espiritualidad,… es decir, discurren hacia objetivos sutiles, es importante que esa sutileza ocurra en el torrente del fluido energético de nuestra conciencia.
          El fluido energético de la Conciencia es nuestro Sistema Linfático. Por la Sangre discurren nuestras emociones; por la Linfa nuestra capacidad de comprensión y dominio del dolor y las afectaciones.
          Según sea la "densidad" de los alimentos que consumamos, así será la vibración sutil o densa que adquiera nuestro Pensamiento. Las frutas naturales aportan fluidificación, las grasas aportan densificación. La grasa animal lleva bastante densidad al torrente linfático, pero también las grasas vegetales concentradas (cremas de cacahuetes, por ejemplo). Los quesos viejos no solamente densifican, sino que bloquean muy considerablemente el torrente linfático.


          Trampas en el Pensamiento.-
          Es importante conocer que cuando no logramos nuestro deseo de estar en pensamientos positivos, no quiere decir que "estamos fallando", sino que hay aún una parte de nuestro ego que quiere seguir interviniendo en los modos de nuestra mente, y que no cesará hasta que el nuevo hábito hacia pensamientos positivos haya sido suficientemente ejercitado tras nuestro convencimiento de que es lo que deseamos en nosotros.
          En esos "fallos" en los que estamos dados a pensar que "no lograremos el nuevo objetivo", que "no llego a ser lo que yo creía que podría llegar a ser",… lo que está ocurriendo es una simple pugna entre inercias de actitudes subconscientes muy asentadas y nuestro nuevo proyecto de personalidad.
          Debemos verlo como dos parte de nuestra personalidad que están tratando de conducirnos hacia objetivos diferentes. La tendencia a afligirnos nos la infunde la personalidad que tratamos de abandonar, que no quiere doblegarse al nuevo objetivo de nuestro Ser e interviene como si fuera el propio Ser global.
          Si venciera lo antiguo, nos vendría a decir que tenemos que reforzar aún más el nuevo hábito, mas nunca que estamos siendo derrotados, sino "advertidos" para que no andemos confiados en que lo que se desea se solidifica o materializa con sólo pensarlo.
          Debemos ir sabiéndonos situar en la labor de ese observador que percibe qué va ocurriendo en nuestras tendencias internas, sabiéndose estar por encima de ellas y decidiendo lo que debe reinar o no en ellas.

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          El Pensamiento humano es obra de todos.-
          Las actitudes y modos de ser que desarrollamos los seres humanos es algo que va dando lugar a una especie de "despensa psíquica colectiva", a la cual van todos aquellos para desde ella estar a disposición de quienes cultivan unas y otras actitudes. Esa despensa se ubica en la atmósfera psíquica de la Tierra.
          Dichos modos y actitudes que entre todos generamos no es algo que se almacene en nuestro interior (del individuo), sino que entran a formar parte de un "legado" o producto de la colectividad, ya que es a partir de ésta como se van elaborando, conforme se les va dando vida en las interacciones humanas. En cada uno de nosotros lo que se va desarrollando es la capacidad para "canalizar" unos u otros modos y actitudes, según el hábito cultivado con lo que queda atrapado en nuestro interior para que en éste fructifique o se reafirmarse, tal como ocurre con los pensamientos.
          Esas actitudes no son, pues, "propiedad" de los individuos, sino del ente colectivo que forman. Como tal producto elaborado, su disponibilidad está en función del nivel de producción y del de uso. Las actitudes poco desarrolladas, estarán disponibles para pocos. Las muy elaboradas, podrán expresarlas muchos.
          De esto anterior podemos comprender la importancia de no seguir alimentando negatividades de la mente y sí el aplicarnos a sembrar actitudes positivas, si es que queremos que en el torrente de pensamientos que llega a la mente humana cambie algún día su gran contenido de negatividades.
          En otras palabras: Si queremos percibir una mentalidad global humana positiva, apliquémonos en su siembra, que es poquito lo existente, mucha el hambre de ella y excesivas las protestas de "cómo es la gente" y "cómo está el mundo". ¡Cosechamos lo sembrado!


          El beneficio de ser diferentes.-
          El color blanco se intensifica cuando aparece lo negro. No existe en sentimiento del Bien sin el sentimiento del Mal, pues cada cual da sentido al otro. La luz y la oscuridad no se conocerían si no existieran ambas.
          Pues en lo humano ocurre otro tanto, y es que sin una persona "opuesta" a mí, yo no podría ser como soy. Lo que yo valoro me es posible expresarlo porque hay quienes se motivan por lo contrario. La "derecha" no tiene razón de ser sin la "izquierda", y viceversa. La dualidad que rige al mundo en el cual estamos, hace posible la evolución de nuestras conciencias, donde lo bueno y lo malo no son más que los extremos de una línea de creencias y según el campo y amplitud de visión de cada cual.  
          Llevando esto a lo expresado en el capítulo anterior de que "el Pensamiento es obra de todos", conoceremos la importancia de que existan personas motivadas por aquello que yo no acepto, para que la opción por la que yo opto esté "libre" en la atmósfera psíquica de mi colectivo y así yo poderla expresar.
          Comprendiendo todo esto veremos la trascendencia de respetar los modos de ser de los demás y el no querer que "el otro" sea igual a mí, que piense como yo pienso, que se motive por lo que yo me motivo.
          Si quiero que haya más personas que opten por la Paz, no tengo que impedir que exista la tensión y la lucha, sino adoptar actitudes y acciones que hagan crecer el potencial por la Paz, llevando la energía de tensión y lucha que surgiera en mí mismo, hacia la experiencia pacífica de la misma en actos de creatividad y de transformación en mí de lo que esté ya sin sentido en lo que quiero para la Vida. Si me aplicara en lugar de esto a "combatir" la tensión, estaría alimentando actitudes de lucha destructiva y no de creatividad.
          Lo caduco ha de ir desapareciendo absorbido por la nueva creatividad. De esta manera, el mundo de la dualidad irá situándose en escalas de mayor sutileza, más acercadas ya a valores de conciencia de ser almas y no tanto a la simple materialidad o conciencia de ser cuerpos.

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          Sentir la Vida que vivo.-
          Solemos estar contentos cuando nos vemos haciendo o abordando muchas cosas y que las resolvemos, pero
… esto tiende a despistar nuestra mente de qué de todo ello está enriqueciendo nuestra Vida y no sólo al Ego que se siente muy capaz, los beneficios materiales que nos está reportando o la consideración en que otros nos tienen a raíz de aquello.
          Cuando vivimos de esta manera, es muy fácil que a nuestro Ser, a lo que pensamos que "somos", lo identifiquemos con esa capacidad y ese obrar. Mas cuando la labor se termina, por las muy diversas causas que pueden dar lugar a ello, y no hay una nueva aplicación que absorba todo el tiempo que lo anterior absorbía, estaremos dados a caer en una depresión, en un estado de desconcierto o desubicación que no sabemos encajar por cuanto no encontramos lo que siga alimentando lo que con aquello lográbamos. El vacío que eso produce en "el sentimiento que hemos generado de nuestra vida", puede llegar a ser patético.
          Estos estados, que solemos considerar negativos, son los que vienen a decirnos que nosotros no éramos lo que hacíamos, ni incluso la capacidad de aquello que hacíamos, sino que nuestra realidad está por encima de esas circunstancias. Somos el Ser que se desarrolla a través de esas experiencias, pero no la experiencia en sí con la cual definimos a nuestro ser.
          Las experiencias por las que pasamos tienen el sentido de dar razón de lo que hay en nosotros para poder dar vida, pero sus objetivos no son ellas mismas, sino el ir viendo qué se va desarrollando en nuestro fuero interno, en aquello que somos por nosotros mismos. Cuando aplicamos la observación de qué aspecto de nuestro ser va viviendo en cada una de esas situaciones en las que actuamos, con qué actitud las desarrollamos, qué equilibrio en nosotros mismos nos aporta, cómo está influyendo en la autoestima que debo tener de mí mismo,… iremos viendo que nuestra Vida tiene sentido en sí misma, sabiendo percibirla y percibirnos en ella, así como la estabilidad anímica que viene a darnos o la dependencia que generamos de algo más allá de nosotros mismos.


          Trabajar la percepción interna.-
          El dominio y la serenidad en nuestro Pensamiento son labores que podemos cultivar si desarrollamos los siguientes hábitos.
          Cuando estamos desarrollando algunas funciones internas de nuestro Cuerpo, como el momento en que comemos o cuando practicamos ciertos deportes, solemos estar pendientes de cosas externas y ejecutamos de forma automática (sin nuestra conciencia en ello) esas acciones.
          Pero si mientras comemos llevamos nuestra atención a cómo estamos masticando y al sabor y textura de cada alimento, dando suficiente tiempo para que esté dándose una oportuna insalivación, potenciamos considerablemente la percepción de nuestro interior y cultivamos el apartarnos de factores externos que no sean apropiados en algún momento. Y si esto lo hacemos con los ojos cerrados y atentos a lo que ocurre en nuestra boca, aún más fuerte será nuestra conciencia interna.
          Tengamos en cuenta que además, con nuestro ensalivar detenidamente, vamos desarrollando la intervención de nuestra conciencia en todo cuanto llevamos a nuestro Ser. Con la saliva hacemos intervenir nuestros fluidos de conciencia. La falta del hábito de la insalivación merma mucho nuestra capacidad consciente.

          La actividad deportiva estática (en casa o gimnasio) es muy apropiada para desarrollar también la percepción interna. Acostumbramos a usar espejos para ver cómo hacemos los ejercicios, o bien para observar nuestro desarrollo exterior, cosas ambas oportunas.
          Pero además, dejando unos momentos esas contemplaciones externas, si nos centramos en percibir cómo está siendo el esfuerzo de los músculos que intervienen en cada ejercicio, y mejor aún con los ojos cerrados, percibiendo la quemazón muscular, por ejemplo, cuando los forzamos reiteradamente, estaremos alejándonos de la Mente pensante (dispersa) y adentrándonos con mucha eficacia en nuestro mundo interno.
          La Mente, atentos sólo a la sensación muscular y a que nuestra respiración sea profunda y adecuada al ejercicio, se desbloqueará de la situación que pudiera tener anteriormente y, al mismo tiempo, adquirirá mayor fuerza y presteza si la necesitamos aplicar a algún estudio posterior. La actividad física consciente e intensa es la mejor aliada a la recuperación y equilibrio de la Mente.

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          La Onda del ciclo vital.-
          Estamos dados a pensar que lo que hemos de lograr es "un estado de perfección constante", es decir, que lo que hayamos logrado en alguna ocasión se mantenga de tal manera en nosotros, no volviendo a estados que consideramos retrógrados.
         Pero la Vida no consiste en tal logro estático, sino en una espiral con dinámica "creciente", en un movimiento ondular de crecimiento progresivo. Esto quiere decir que cíclicamente "regresamos" a estados "análogos" a los que ya vivimos anteriormente, para irlos puliendo hacia cada vez estados o particularidades más sutiles. Dicha espiral podemos representarla por una gráfica de onda cuyo centro sinusoidal va elevándose progresivamente sobre la horizontal, mostrando que en cada elevación alcanzamos mayor nivel, como beneficio del trabajo en nuestro interior sobre lo que mermaba en su esplendor externo.
          Al igual que son necesarios para el proceso evolutivo de la naturaleza física y la humana el devenir de las 4 estaciones (primavera, verano,…), de igual forma es necesario que todo lo manifestado vaya desapareciendo en su consideración externa, en su esplendor aparente, para que sus raíces profundicen más en nuestro interior y su nuevo renacer o manifestación externa pueda alcanzar mayores cotas de sutileza, de perfección respecto de lo que somos en esencia.

          Esto anterior podemos referirlo, por ejemplo, a nuestros logros de superación personal cuando vemos que se tambalean ante nuevas situaciones más complejas; también cuando entramos en conflicto con nosotros mismos respecto de criterios que ya no parecen tener la solidez o veracidad con las que los considerábamos.
          En última instancia, lo anterior podemos proyectarlo hacia el sentido del propio "renacer" constante de la vida de cada individuo. Sin una profunda noche no habrá plenitud de día, sin una oportuna hibernación, no habrá nueva primavera,…. Y así, sin una desconexión de todos los factores orgánicos de conciencia (degradación de todas y cada una de las células de nuestro cuerpo), no podrá darse un "nuevo" proceso regenerador de nuestra Conciencia.
          ¡Caminante, el enriquecimiento del camino no está en el evitar caer, sino en la experiencia de solventar cada caída!


          Transformar situaciones.-
          El Aire es el fluido a través del cual discurren nuestros Pensamientos y a través del cual se hace posible nuestra relación con los demás. Nuestro modo de respirar condiciona el modo en el que establecemos la relación con nuestro propio Cuerpo, la relación con las demás personas y la relación con las circunstancias familiares, laborales y sociales que van apareciendo en nuestra vida.
          Si a través de la Respiración mantenemos un estado de Serenidad y de Paz en nuestro interior, todo aquello que traigamos a nuestro Pensamiento en esos instantes, se verá envuelto en la onda de Paz que exista en nuestro estado de ánimo. La Paz en la base de la empatía y la buena relación.
          Con esas situaciones o persona en nuestro Pensamiento, al mantenernos serenos y con respiración profunda, hacemos posible que se disuelvan asperezas, que se modifiquen situaciones, y que concibamos de mejor manera el sentido que tal situación o tal persona tiene en nuestra vida actual. Lograremos mayor armonización y eficacia sobre ello que con todas nuestras mejores palabras, pues es nuestro Estado Interno el que da el matiz de cómo llega a los demás aquello que pretendemos transmitir.
          En la Profundidad con la que respiremos, así será la amplitud de intervención que posibilitemos a nuestra Conciencia.
          Si en algún momento perdemos el estado de Serenidad Interior durante este ejercicio, volvamos a centrarnos en los modos de nuestra Respiración, para retomar de nuevo, con la necesaria serenidad, el ejercicio mental, manteniéndonos en él durante varios minutos, sabiendo que a más tiempo dedicado y mayor serenidad interior alcanzada, mayor eficacia lograremos.
          Todo (persona, cosa, situación,…) es energía, y al traer algo de ello a nuestra conciencia, es como tenerlo presente, haciéndolo reaccionar según sea el estado interno en el que estemos y la intensidad de nuestra respiración.

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          El "Trabajo" está en crisis.-  
          ¿Es ésta una situación social nueva? ¿No es cierto que desde casi siempre hemos venido expresando que aceptamos nuestro tipo de trabajo y sus circunstancias porque no tenemos más remedio que obtener dinero para nuestra subsistencia, pero que en el fondo el trabajo que solemos tener no es el que nos gustaría desempeñar, es decir, que estamos en contra de él? En otras palabras, ¿quiénes suelen estar contentos con el trabajo que desarrollan y no dan lugar a pensamientos en su contra?
          Solemos buscar un trabajo para que nos posibilite una economía, pero no un trabajo en el cual desarrollar nuestras aptitudes y sentirnos en él satisfechos de nosotros mismos. Los horarios del trabajo, las condiciones del mismo (presiones de diversa índole), etc., han ido dando lugar a actitudes internas muy adversas a los trabajos que hoy se desarrollan.

          Tras analizar estas cosas, ¿es de extrañar la situación a la que se ha dado lugar de forma tan generalizada? ¿Hemos pensado alguna vez en un trabajo que tuviera sentido con "mi vida", con la Vida que Soy, y no sólo con las circunstancias físicas donde me enmarco?
          El trabajo es un excelente elemento de la vida para desarrollarnos a nivel individual y colectivo, pero siempre que sepamos ver en él la función que cumple en esos niveles humanos. Buscar sólo la economía en él, dispuestos a soportar todo lo que nos acarree de "extras", ha potenciado la consideración de ser un medio de explotación social en manos de quienes manejan los hilos del poder económico.

          La Vida no nos pide la "subsistencia", el atender especialmente las "necesidades" del Cuerpo, ya que éste es tan sólo la herramienta para el cultivo de la Mente y, a través de ellos, del Alma, nuestra realidad esencial manifestándose en los niveles o vibraciones de la materia.
          El Pensamiento es creador y hemos venido desarrollando la situación que hoy vivimos, de hundimiento del mundo laboral. Para cambiarla de forma eficiente hemos de dar cauce al pensamiento creativo con otras miras hacia nuestro papel social. Las estructuras sociales surgen de tal o cual manera según son las pautas internas que viven sus ciudadanos. Optemos en ellas por unos modos diferentes de concebir lo que deseamos sean las relaciones laborales y la propia finalidad de éstas, no por el mero consumismo, sino por el desarrollo evolutivo humano, donde el abastecimiento al Cuerpo sea algo más y no el principal objetivo.


          Química nutricional y Pensamientos.-
          De todos es ya sabido que nuestra Mente funciona por estímulos químicos, y que según sea la cualidad de estos así será la respuesta mental, los modos de nuestros pensamientos y actitudes por las que optemos.
          La química que constituye a cada alimento tiene la función de "consolidar" en el tiempo que dure sus efectos, la cualidad de nuestro pensamiento y motivación interna. No queda sólo, pues, la importancia de la nutrición, en lo que nos aporta al paladar y la robustez o no del cuerpo.
          Alimentos "vivos" como las frutas estimulan al positivismo y a la extroversión. Alimentos "degradados" bajo el efecto de lo frito, nos inducen a estados pesimistas, cuando no a depresivos y maníacos.
          El dulzor alienta el optimismo y la acción, y lo salado induce al desánimo y la pasividad. Pero sobre estos dos puntos es importante expresar matices: Dulzor no dice "pasteles", que son ricos en sal y grasas, obturadores del pensamiento. La sal (cloruro sódico) es necesaria para la función gástrica (digestiva del estómago), para la del Intestino y para la actividad del corazón, pero en exceso o fuera de contexto (hábito de golosinas saladas) pueden provocar lo que antes mencioné.
          Los sabores "picantes" estimulan la dinámica física, pero hará incontrolable la actividad del pensamiento y la serenidad interior (generan tensión). En exceso o persistencia pueden afectar la función hepática, responsable del estado anímico de la persona.

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          Las piernas y el Pensamiento.-
          ¿Podemos utilizar las piernas para ejercitarnos en el control de la actividad Mental?
          Está muy generalizado el que estemos con facilidad en la conciencia del Cuerpo, es decir, conscientes de estar "dentro" de nuestro cuerpo (cuando no "ser él mismo"). Esto nos hace tender a los pensamientos materiales, los que generan la vida física y sus circunstancias. Es por esta razón que las prácticas de control de los pensamientos requieren ejercicios de Meditación, para salir de aquel y alcanzar vibraciones mentales más sutiles.

          Pero puede ocurrir que estemos con poca solidez en lo corporal, por una imaginación muy activa, y el control de los pensamientos resulte ser aún más dificultoso.
          Para estos casos sí es muy útil el aplicarnos a algún ejercicio corporal donde intervenga la musculatura de las piernas (donde está los mayores músculos activos del cuerpo). Podrán ser simples flexiones a modo de "sentadillas" que hagan bajar y subir el tronco (recto) varias veces seguidas, de manera que vaya demandando una respiración (siempre nasal) más intensa. Aún más eficaz, por el mayor tiempo que podremos mantenernos en ello, será el usar una bici (estática casera, o de calle). También el caminar por sitio de cuestas, o bien, para los más audaces, el correr (los muy aficionados al footing suelen abandonar con facilidad los estudios -actividad mental-).
          La ejercitación muscular tenderá a atrapar a la conciencia y los pensamientos serán convertidos en sensaciones corporales. Con más conciencia del cuerpo, la Mente discurrirá con más posibilidad de control, especialmente si ejercitamos aquel en los momentos que precisemos controlar más nuestra actividad mental, bien por estados anímicos que se nos escapan de las manos, o para equilibrar fatigas de la mente.


          Escollos sutiles del Pensamiento.-
          Cuando observamos algún hecho que realiza otra persona y aquel no es de nuestro agrado, solemos caer en la inercia de juzgarlo poniendo cierta actitud o emoción de desagrado hacia la persona que lo ejecuta.
          Con esa emoción (de disgusto, desagrado, repulsa,…) se genera un canal de influencia entre la condición de ser de aquella otra persona y la nuestra. Y por dicho canal se crea en nosotros la posibilidad de que dicho comportamiento ajeno pueda tomar vida a través nuestra en alguna ocasión, no necesariamente en la misma manera de actuar el sujeto, pero sí expresándonos de alguna forma que resulte una actitud desagradable incluso para nosotros mismos. Una acción es un compendio de energía que tiene varias posibilidades como forma a tomar, según el sujeto que la exprese.
          Esa repulsa hacia otro, nos carga de una energía que saldrá cuando menos lo esperemos. Es posible que seamos persona de cuidar los modos de comportarnos con los demás, pero esa carga acumulada terminará saliendo y disgustándonos al vernos en tal actitud que creíamos ya no estaba en nosotros expresarla.

          Hemos de aprender a ver las acciones de los demás como mero espectador, sin enjuiciarlas, y menos aún poniendo algún tipo de emoción en ello. Será muy fácil equivocarnos en el juicio que hagamos, pues nunca podremos estar desde las razones de aquel otro, ni desde una panorámica más amplia o elevada donde contemplar todas las razones de cuanto se ve afectado por aquella acción.
          No existe el Bien ni el Mal como hechos objetivos de la Vida, sino exclusivamente desde lo que es la óptica con la que cada cual contempla algo. Siempre llegará un momento (más adelante en el tiempo) en que fácilmente podamos cambiar la apreciación de un tipo de suceso, por muy bueno o muy malo que nos pareciera hoy, según la apertura que nuestra Conciencia desarrolle sobre el significado de la Vida, hasta que logremos ver que absolutamente todo viene a enseñarnos la actitud más oportuna para expresarnos en Aquella, y que no existe ni el mal ni el bien, sino la elevación de nuestras Conciencias, tanto a niveles individuales como colectivos.


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Angel Baña