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La Visión

INDICE:  Visión y Dinámica corporal < > Glaucoma < > Estrabismo < >
                 Astigmatismo < > Miopía < > Vista cansada.

Visión y Dinámica corporal

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En nuestros Ojos tenemos una herramienta preciosa para acceder a conocer aspectos de nuestro Cerebro, y también para incidir en nuestra Mente, en nuestras inercias de comportamiento.

No me refiero aquí al conocimiento de nuestro organismo que proporciona el estudio del Iris, sino a la propia mecánica muscular que interviene en la movilización de los ojos para llevar a cabo la visión.

Los ojos tienen una serie de músculos que nos permiten dirigirlos bien hacia arriba, como hacia abajo, hacia el interior (área de la nariz o lagrimal), hacia el exterior, o en movimientos oblicuos.

En la época de cuando somos bebés, la dinámica corporal (movimientos) que vamos desarrollando, va a ir influyendo en el desarrollo de cada uno de esos músculos oculares. Desarrollo muscular ocular que no va a depender de lo que sea nuestra ejercitación con los ojos, sino con las diferentes estructuras musculares del Cuerpo con las que se asocian o vinculan los diferentes músculos oculares.

Hasta tanto es así (dependencia del desarrollo del cuerpo y no de los meros movimientos oculares), que las fases de desarrollo motriz (movimientos de piernas y brazos, reptación y gateo) que nos saltemos de bebés, harán que los músculos oculares relacionados con cada uno de esos movimientos corporales no puedan intervenir en nuestra mecánica motriz visual, condicionándonos a miopías o estrabismos (según los casos) que nos harán dependientes de la ortopedia ocular (gafas o lentillas).

También, la condición estructural de los músculos corporales asociados a los músculos oculares, incidirán de modo determinante en la tendencia de percepción visual del sujeto, como ocurre muy ostensiblemente en el astigmatismo.

Estas relaciones las iremos viendo en los apartados de las diferentes "afecciones" oculares.

Los Músculos oculares son los siguientes:

--- Recto superior: Gira el globo ocular hacia arriba y, ligeramente, hacia adentro.
--- Recto inferior: Lo gira hacia abajo y, ligeramente, hacia adentro.
--- Recto interno: Rota hacia dentro el globo ocular.
--- Recto externo: Lo rota hacia afuera.
--- Oblicuo superior o mayor: Gira el globo ocular hacia afuera y abajo.
--- Oblicuo inferior o menor: Lo gira hacia arriba y afuera.

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Glaucoma

Nociones generales de esta afección ocular

Gravísima afección del ojo, provocada por un aumento de la tensión endo-ocular.

El Humor Acuoso contenido en la Cámara (la anterior y la posterior) del área anterior del ojo, aumenta en cantidad por la abolición o notable reducción de su reabsorción fisiológica, en tanto que continúa la producción del mismo a través de la filtración de los vasos sanguíneos de los Cuerpos Ciliares.

Este aumento del humor produce el aumento de la presión sobre las paredes del ojo, y provoca -además de unos dolores a veces vivísimos- la disminución y hasta la pérdida de la función visual, a consecuencia de las lesiones que se producen en la retina por el aumento de la presión.

Esta presión, al comprimir los vasos retinianos, produce un estado anémico de la retina, en la que conos y bastones acaban por atrofiarse, con la consiguiente pérdida de la visión.

Anatomía y Fisiología ocular vinculada al Glaucoma

La Cámara Ocular que contiene el Humor Acuoso, está situada entre la superficie posterior de la Córnea y la anterior del Cristalino. Consta de la Cámara ocular anterior, situada entre la Córnea y la superficie anterior del Iris, y la Cámara ocular posterior, situada entre el Iris y el Cristalino.

El Cuerpo Ciliar es una estructura circular, situada en la parte anterior del ojo, que une la Coroides con el Iris. Contiene el músculo ciliar, los procesos ciliares y el ligamento suspensorio del cristalino que permite la acomodación del cristalino para una visión cercana o lejana.

La contracción del músculo ciliar produce la relajación de las fibras suspensorias (zónula ciliar) del cristalino, aumentando la curvatura (convexidad) de éste, permitiendo así el enfoque de objetos cercanos.

Los Procesos ciliares son pliegues o rebordes pigmentados de la superficie interior del cuerpo ciliar del ojo. Constan de 60 a 80 pliegues, que comienzan en la base del iris y se orientan hacia el cristalino. Son los productores del Humor acuoso.

El Humor Acuoso (h.a.) llena las cámaras oculares. Es un líquido incoloro, límpido, muy transparente y constituido por agua (el 98%) y sales minerales (con predominio del cloruro sódico). Muy parecido al líquido cefalorraquídeo. De una composición semejante al plasma sanguíneo (parte líquida de la sangre, de color amarillo pajizo, constituido principalmente por agua -90%- y numerosas sustancias disueltas, de las cuales las más abundantes con las proteínas plasmáticas -7%-), pero sin proteínas. Proviene de los capilares sanguíneos situados en los procesos ciliares.

Producido por los procesos ciliares en la Cámara posterior, de allí pasa a la Cámara anterior a través de la abertura pupilar, y sale por el ángulo iridocorneal para llegar a las venas ciliares anteriores a través de los espacios del ángulo y del seno venoso de la esclerótica, volviendo por último a la circulación venosa.

Las dificultades para la reabsorción del h.a. en el seno venoso de la esclerótica es lo que produce el aumento de la presión intraocular. El disco óptico adopta entonces forma de copa, y los cambios degenerativos que provoca en los elementos nervioso y vascular de la retina, por efectos de la presión, generan la ceguera.

Cuando la enfermedad es originada por adherencias del Iris al Cristalino, la iridectomía quirúrgica puede restablecer el flujo del h.a. desde la Cámara posterior a la anterior.

Observaciones personales sobre el Glaucoma

En primer lugar, debe saberse que los Ojos en el Rostro muestran la condición estructural y funcional de los Riñones. Y que los ojos del Glaucoma son del tipo de ojos que expresan unos Riñones sin desarrollar embrionariamente. Son ojos pequeños, redonditos y algo asapados, es decir, que el ojo con tensión ocular se muestra abultado hacia fuera, como tendente a salirse de la órbita.

Signos Irídicos.-

La condición de estos ojos, por la deficiente función renal que expresan en uno de los cometidos de los riñones -como es la eliminación del ácido úrico proveniente del metabolismo proteico- origina una acusada acumulación úrica a nivel de bastantes áreas del organismo.

Esta acumulación úrica es la responsable de la pigmentación oscura que adquiere el iris en este tipo de ojos; pigmentación irídica característica en los ojos con glaucoma. Dicha acumulación úrica es también la responsable de la facilidad de crujidos en ciertas articulaciones de la persona, dependiendo de las áreas del cuerpo donde más se acumulen.

Diuresis.-

Suele existir en este tipo de afecciones la tendencia a orinar muy pocas veces al día. Si la persona desarrolla actividades deportivas, éstas pueden resultar un medio a través del cual ir compensando de alguna manera esa deficiencia renal, a través de la sudoración. No obstante, esto será paliativo sólo en parte.

Las personas que usan diariamente y de forma notable el azúcar, son propensas a una diuresis fácil, que es lo que tiende a ocurrirle al diabético por su elevado nivel de glucosa en sangre. Pero si el hábito es el de gustar de los alimentos salados abundantes, la diuresis se puede ver comprometida, al mismo tiempo que se posibilita -tanto por el sodio en sí como por la deficiente diuresis- la subida de factores tensionales orgánicos.

Factores de capilarización sanguínea.-

Las acumulaciones úricas tienden a producir ahogos en la respiración celular, lo cual, a nivel de los propios riñones, hace dificultar aún más sus funciones, por la tasa de oxigenación que éstos precisan para aquellas.

Y esas mismas acumulaciones úricas, producen distorsión en la fisiología celular allá donde se originen, endureciendo los tejidos si la persona es de tendencia a ingerir alimentos salados, o a producir roturas de capilares si tiende a tener alta la tasa de glucosa en sangre, medio a través del cual la propia estructura celular tiende a eliminar esas concentraciones anómalas.

Aquellas, cuando afectan a las áreas oculares que precisan de una vascularización tal que permitan el filtraje de un fluido de las características del humor acuoso, pueden llegar a provocar la dificultad de dicho filtraje. El h.a., de importante analogía de función con el líquido cefalorraquídeo, ambos relacionados directísimamente con factores linfáticos, donde los riñones deben cumplir una función especial de licuación (evitar densidades concentradas), puede alcanzar una densificación anormal tal que se vea comprometido su propio proceso de reabsorción en los capilares del ángulo venoso de la esclerótica.

No debe dejarse a un lado la relación que debe haber entre la secreción de los Procesos ciliares, extensión de la Coroides del ojo, con la de los Plexos coroidales de las cavidades óseas ventriculares del cerebro, donde se elaboran, respectivamente, el humor acuoso y el líquido cafalorraquídeo, pues parece ser -a mí me aparecen así- que ambos vienen a desempeñar una influencia análoga en los procesos cerebrales.

El líquido cefalorraquídeo actúa directamente en la estructura cerebral, y el humor acuoso en aquello (la radiación lumínica) que a través del ojo va a incidir de modo importante en la mecánica cerebral.

Y ya que tratamos de esta importante relación humoral, debe expresarse junto con ella la que a nivel digestivo tiene lugar a través de las glándulas Parótidas, que en lo digestivo desempeña la función que en lo ocular desarrolla el h.a. Y en todas ellas a su vez cumplen una función primordial los Riñones, pues son el filtro de todos los humores relacionados con la actividad mental, siendo estas tres secreciones las que cubren el principal espectro de la intervención de lo Mental sobre lo Emocional. Espectro que cubre lo propio del cerebro, de lo sensorial y de lo nutricional.

Como resumen de todo lo anterior, podemos concretar que la propia condición que adquiere ese líquido ocular (densidad anormal), como ocurriría con la linfa, da lugar, además de la posibilidad de inoperatividad de las áreas capilares del seno venoso por lo que originan esas acumulaciones úricas en ellas, a la propia dificultad de reabsorción del mismo, y que de igual manera pudiera originar los trastornos de su tránsito por la zona pupilar hacia la cámara anterior.

Se hace, pues, esencial en la afección del glaucoma, el evitar la ingestión proteica, y sobre todo de determinados alimentos proteicos (quesos y frutos secos, especialmente), así como control de lo salado y estimular la ingestión de glucosa. Y todo sin dejar de considerar la condición renal que pone de manifiesto el Glaucoma, sobre la que deben aplicarse otros factores de Dietética y de dinámica compensatoria.
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Estrabismo

Habiéndose tratado reiteradamente en varios documentos de este Distrito de Medicina Cuántica sobre los aspectos duales del cerebro, el caso del Estrabismo entra de lleno y de un modo especial en esa dialéctica, por cuanto se trata, más que de un problema ocular, aunque también lo es, de una disfunción de la interacción eficiente entre los dos hemisferios cerebrales, puesta de manifiesto a través de los órganos de la visión.

No es el Estrabismo un defecto producido por "un ojo vago",
sino por "un hemisferio cerebral vago" y considerablemente desconectado
de la actitud cerebral fundamental de la persona estrábica.

Nuestro lado cerebral emocional o el racional puede estar desarrollado con bastante diferencia respecto del otro, y apreciarse esto en el desarrollo diferente de nuestra lateralidad corporal izquierda o derecha, respectivamente. Pero esto no conlleva en sí la condición de estrabismo visual, ya que éste va a depender de las imposibilidades de influencia (interacción) de un hemisferio cerebral sobre el otro, cosa la cual surge con un desarrollo motriz de insuficiente coordinación en el niño.

Estrabismo conlleva "desconexión"; no haberse desarrollado los canales neuronales "blancos" de interrelación, que permitan una intervención o presencia mínima de la actitud cerebral contraria a la que toma el protagonismo en el momento de surgir el “despiste del ojo vago”.

Su solución, mucho mejor que la pretensión de forzar el paralelismo con una intervención quirúrgica, es una intensiva ejercitación de coordinación bilateral con la dinámica corporal, especialmente con ambas extremidades, y más aún con las superiores (brazos).

He podido observar en personas de importante desarrollo racional (pongo por caso un abogado muy eficaz y una bióloga muy considerada), un marcadísimo desfase en el desarrollo de su brazo izquierdo (en él) y de la mano izquierda (en ella). En él no había situación de estrabismo, pues se trataba sólo de un muy deficiente desarrollo de sus aspectos emocionales; pero en ella se daba el caso de un estrabismo muy acusado cuando su mente se adentraba en consideraciones profesionales (de su mundo intelectual ampliamente cultivado), que desaparecía cuando se situaba en actitud mental sencilla o relajada.

En él, más dado a la actividad física de niño, se habían desarrollado al menos los canales de interacción de ambos hemisferios; pero en ella, de vivencias más pasivas, no se había dado la posibilidad de esos desarrollos neuronales blancos, que se ponían de manifiesto con esa muy acusada fuga del ojo derecho (en éste se sitúa la visión del hemisferio del mismo lado) hacia el exterior y área superior de su cuenca cuando el hemisferio cerebral izquierdo tomaba el pleno protagonismo de la intervención mental de la persona.

En esto de las correspondencias entre los sentidos y los hemisferios cerebrales, hay que tener en cuenta que no ocurre lo mismo que con los elementos de motricidad, del movimiento corporal. La motricidad de cualquier parte del cuerpo está regida por el hemisferio del lado contrario, pero la función sensorial es de correspondencia homolateral, es decir, se ubica en el hemisferio del mismo lado.

Así, los movimientos oculares del ojo derecho serán responsabilidad del hemisferio izquierdo, pero su percepción visual corresponderá al hemisferio derecho. Y en esto ocurre una cosa muy curiosa, y es que nuestro ojo de más posibilidad de dinámica de párpados, por ejemplo, será el ojo de menor intervención o eficacia perceptiva; es decir, que el otro ojo, de más torpeza dinámica, tendrá mejor visión; en lo cual se aprecia la coordinación que promueve la propia Naturaleza para ir dando más eficacia a la intervención de esos dos factores aparentemente antagónicos como son lo dinámico y lo sensitivo, pero que deben ir interviniendo conjuntamente en los actos de la vida de un sujeto.

Esto mismo que ocurre en lo visual, respecto a las homolateralizaciones sensitivas, ocurre en los demás sentidos. Y esto no se contradice con los cruzamientos de las informaciones que discurren a través del quiasma óptico, donde la evolución del órgano de la visión ha ido modificando mucho sus contenidos hasta llegar a la condición humana más avanzada. Ambos hemisferios serán informados (si hay canales neuronales blancos oportunos) de las percepciones, pero uno de ellos será el que tome el protagonismo de intervención sobre ellas, es decir, el que intervendrá en el tipo de actitud mental que filtrará y responderá a la información de que se trate.

Con ambos ojos podemos "ver", pero la cualidad de lo que vemos la determinará la condición que caracteriza al hemisferio que interviene como director en tal proceso perceptivo. Con el ojo derecho tenderemos a "percibir" (recibir la información que emana del objeto); con el izquierdo tenderemos a "analizar" o enjuiciar (proyectarnos sobre el objeto).

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Astigmatismo

Debemos considerar al astigmatismo como un importante defecto de la visión, pues es el que nos impide la percepción nítida de las cosas. Con la Miopía necesitamos acercarnos al objeto, pero podemos llegar a ver nítido; e igualmente con la Hipermetropía si nos alejamos del objeto.

Tradicionalmente se define al astigmatismo como "defecto de la curvatura de los medios refringentes -córnea y cristalino- del ojo, que impide la convergencia en un solo foco de los rayos luminosos". Pero su verdadera causa tiene que ver con dificultades, no de la refracción, sino del acoplamiento de los diferentes sectores que informan al cerebro sobre la imagen captada.

Se dice del astigmatismo que se presenta generalmente al nacer y que no empeora con la edad, con lo cual se vincula esta afección a cuestiones estructurales del ojo, que se verá agravada al aparecer dificultad de acomodación del cristalino.

Dos son los elementos claves del ojo -de la retina- que van a intervenir distorsionando la percepción nítida de los objetos. Por un lado tenemos que la percepción de lo que va a llegar al cerebro, no va a ser lo proveniente de un elemento óptico concreto, sino que van a ser informaciones de diferentes áreas de la retina las que van a enviar esas informaciones a la corteza cerebral óptica.

La tarea del cerebro consistirá en darles forma conjunta. Pero esa labor va a estar muy condicionada por el otro factor de posibilidades de distorsión que antes apuntara, y se trata de "la horizontalidad de la línea que pasa por el centro de la mácula (fóvea central) y el punto ciego (papila óptica)" de la retina, que establece las lindes de las diferentes áreas retinianas perceptoras de la imagen.

Aparentemente, sin un análisis meticuloso de la imagen que capta un ojo astigmático, estaremos dados a decir, como tradicionalmente se hace, que la percepción no es puntual, sino lineal, es decir, de puntos corridos y no de puntos concretos. Y es así como se justifica la imagen borrosa que se percibe, que en realidad es una imagen multiplicada o repetida en más de un lugar, cuya superposición de algunas de sus partes imposibilita su percepción nítida.

El astigmatismo se origina a raíz de una descompensación estructural y de intervención de los dos músculos oblicuos oculares, por una tensión más acusada en el oblicuo inferior, que es el que al tensarse aumenta la elevación de la papila óptica respecto de la fóvea central de la mácula, manteniendo una diferencia acusada de paralelismo entre la línea del horizonte y la línea fóvea-papila óptica, distorsionando la ordenación de la percepción visual de las diferentes hemirretinas.

Esta descompensación de esos músculos oculares está vinculada a la que de modo análogo tiene el mismo individuo astigmático en los músculos de sus piernas; concretamente entre su Cuádriceps y su Femoral, que también se pone de manifiesto en un pie cavo, es decir, con acusado puente en el pie (tracción de la parte interna o plantar del pie).

El Cuádriceps (en la parte anterior del muslo), denominado cuádriceps crural o cuádriceps femoral, es el responsable de la extensión de las piernas, y lo componen los cuatro músculos siguientes: recto anterior, vasto interno, vasto externo y crural. El Femoral (en la parte posterior del muslo) , denominado bíceps crural o bíceps femoral, es el responsable de la flexión (encogimiento) de la pierna.

Generalmente, la elasticidad o largura de uno de estos dos músculos puede estar contrapuesta a la tensional o cortedad del otro, condicionando así a los factores dinámicos de las piernas e, igualmente, a los del ojo, siendo el caso del astigmatismo un predominio tensional (o de acortamiento) del femoral.

Considerado lo anterior, debe pensarse en factores tensionales musculares como la causa de este defecto visual. Tensiones musculares que especialmente involucrarán al nervio ciático, responsable de la motricidad del Bíceps femoral.

Sobre este particular, es curioso observar cómo cuando sentimos más relajado nuestro sistema nervioso, el grado de desenfoque astigmático se reduce, cosa que también puede apreciarse en el primer instante de abrir los ojos. Por esta razón, podemos concretar que todo aquello que aumente la tensión nerviosa resulta contraproducente para el mejoramiento de esta "afección".

Un modo de confirmar la relación muscular ocular y de piernas apuntada, lo tenemos en el examen visual de las personas que poseen suficiente elasticidad en la flexión del tronco hacia los pies, donde la oportuna largura o distensión del femoral no les ofrece apenas resistencia para ello. Es habitual esta condición en los practicantes de yoga, que mucho ejercitan el estiramiento muscular, y en los deportistas con marcado volumen en sus cuádriceps (relativa contracción persistente de los mismos), que viene a significar menor tendencia a la contractura del femoral o afección ciática.

En estos mismos comentarios precedentes tenemos la orientación de los modos que pueden usarse para tratar de paliar la condición astigmática; es decir, cuidando de la relajación y estiramiento oportuno muscular, así como una dieta que posibilite mantener esta condición, siendo esto último lo más importante a cuidar, pues de ello va a depender la condición muscular. Una dieta rica en alimentos o sustancias picantes (azufradas) va a perjudicar la condición visual, pues aumentará la tensión interna de la persona; y una dieta donde se haga uso de la glucosa tenderá a recuperarla, pues aporta relajación interna.

En la figura precedente, el Punto Ciego (circulito gris claro de la figura) es la pequeña área de la Retina donde no hay células sensitivas visuales, pues está constituida por un canal de conducción de las ramificaciones nerviosas que contienen la información visual, en el cual se inicia la formación del Nervio Óptico, que llevará al Cerebro lo percibido por las distintas áreas de la retina. Es también el punto de entrada y salida de la vascularización sanguínea de la retina. La Mácula está representada en la figura por el circulito oval de color rojizo.

Cuando la línea que uniría el centro de la mácula (fóvea central) con la del punto ciego (papila óptica) sobrepasa en elevación los 6º con respecto a la línea del horizonte (h.), crea conflicto en la percepción y transmisión de la imagen por cada una de las áreas (hemirretinas) hacia el cerebro, generando dificultad en el acoplamiento de las distintas partes de la imagen, no pudiendo el cerebro montar en una sola lo que le ha llegado por cuadruplicado y sin facilidad de ajuste.

Es así como la imagen aparece cuadruplicada (lo habitual es que se aprecie como duplicada), repartiéndose la intensidad de la imagen entre esos duplicamientos, de mayor o menor amplitud según la dificultad de nitidez óptica.

Con este reparto de la intensidad visual de la imagen, se debilita aún más la percepción visual, pues no sólo hay más de una imagen (por no bien superpuestas) del mismo objeto -una letra por ejemplo- sino que entre ellas se reparten la intensidad lumínica, por lo que lo que pudiera ser negro, aparece en todas ellas como gris.

Si a ese reparto de la intensidad lumínica (o de imagen) añadimos grados de opacidad del Cristalino, la percepción visual se ve aún más comprometida en personas astigmáticas a partir de cierta edad.

Una inclinación de la línea "mácula-punto ciego" de unos 3º, corresponde a una muy buena visión. Con 5º se tendría simplemente buena visión; pero con 10º o más, la visión sería notoriamente afectada en sus posibilidades de enfoque nítido a cualquier distancia. Esto es relativo a cada ojo por separado.

Un esquema específico que muestre lo que ocurre en el desacoplamiento de la imagen que contempla nuestros ojos, nos ayudará a comprender lo que ocurre en la mecánica visual astigmática, y para ello he elaborado lo que muestro a continuación.

La figura de más a la izquierda representa el objeto a visualizar. La del centro muestra la diversidad de imágenes que no llegan a acoplarse, donde la gris representa al objeto en sí, desde el que surge otra imagen (la verde) que se desplaza perpendicularmente respecto de la gris, y otras dos que lo hacen en horizontal, pero una de éstas (la roja) se queda en ese desplazamiento horizontal y la otra (la azul) se desplaza además perpendicularmente respecto de esa roja.

Estos desplazamientos pueden tomar direcciones e intensidades diferentes a las de este modelo, pues todo va a depender de las condiciones concretas de las diferentes hemirretinas, pero se ajustan a los desplazamientos que muestra el cuadro de flechas de la figura de la izquierda.

La figura de la derecha representa el modo astigmático de visualizar la figura del objeto. En esta visualización, las áreas donde se superponen todas las imágenes (de color granate en la figura) aparecerán con plena intensidad de tono, percibiéndose negra, pero las demás las percibirá en escala de grises, según donde coincidan dos o más imágenes, y de aquí el sentimiento de percibir la figura en general borrosa.

Según la dirección más acusada de los diferentes desplazamientos (del desacoplamiento), así coincidirán en mayor o menor anchura las zonas negras (intensas) a percibir de la imagen, en donde encontrará definición el grado de desviación astigmática, en base al cual se diagnosticará la lente (gafas) correctora que se precisa. No obstante, esta definición no resultará fácil en los casos en los que el desplazamiento de las imágenes sea de importante amplitud en vertical y en horizontal, pues se precisarían dos tipos de corrección.

El llamado "efecto estenopeico", al mirar a través de un muy pequeño orificio (hecho con la punta de un alfiler), puede confirmar esa realidad múltiple y no ya borrosa de la visión astigmática, pues con aquel, lo que hacemos es evitar que intervengan algunas de las hemirretinas en la percepción de la imagen.

De las cuatro figuras que podríamos contemplar al mirar por el centro de un agujerillo cuadrado (mejor que redondo para apreciar lo que digo a continuación), si apuramos la visión por lo más al filo posible del lado derecho del agujero, por ejemplo, desaparece la imagen de más a la izquierda, cobrando la de la derecha la luminosidad que antes se repartían ambas.

Y si, además, apuramos a ver por la parte más alta del orificio (tendremos entonces que situar la visión a través de lo más cercano al vértice superior derecho, para acercarnos al lado derecho y al superior), haremos que desaparezca también la imagen más inferior, haciendo con ello que la superior adquiera la luminosidad que entre ambas se repartían.

De esta manera, la visión del ojo con el que hacemos lo anteriormente dicho, desprovista ya del desacoplamiento horizontal y del vertical, se mostrará perfectamente nítida. No obstante, para apreciar este efecto con mayor exactitud de nitidez final, habremos de colocar el agujerillo (el rectangular) con sus lados en perfecta perpendicularidad con las direcciones que toman los desacoplamientos.

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Miopía e Hipermetropía

Teniendo en cuenta la existencia de células ganglionares retinianas de "centro encendido", que tienden a inhibir la percepción visual periférica, y de células ganglionares de "centro apagado", que tienden a inhibir la percepción visual central, el hablar de Miopía o de Hipermetropía debe hacerse desde otros presupuestos fisiológicos y anatómicos de los que tradicionalmente se hace, que no son otros que los de achacar esas "afecciones" visuales a factores de focalización anterior o posterior a la fóvea central de la mácula, culpando ello a irregularidades en la longitud del eje ocular (distancia del cristalino a la mácula retiniana).

No surge en sí la Miopía por un condicionante de la excesiva largura del eje ocular, que origina que la imagen se forme antes de llegar ésta a la retina. A pesar de esa mayor largura del eje ocular, la imagen sí llega a la mácula, pero lo hace en un área muy puntual, activando la función de las células ganglionares de centro encendido, propia para la percepción de objetivos concretos puntuales por los que se motiva la persona miope, diferente de lo que genera la visión hipermétrope que, al activar los grupos celulares ganglionares de periferia encendida (centro apagado), posibilita la visión panorámica, en la cual la percepción puntual carece de importancia. Hay que tener en cuenta que esos dos modos de percepción visual son de claro antagonismo, y más aún cuando alguno de ellos se radicaliza en la personalidad de un individuo.

El objetivo que busca la psicología miope (es la psicología subconsciente de cada individuo la que hace surgir un modo u otro de mirar, enfocar y ver) es "la percepción del detalle", de los detalles de las cosas. El del hipermétrope es >"la correlación de o entre las cosas" o visión de campo. El modo de ver miope es parabólico; el hipermétrope es panorámico. Lo primero requiere el acercamiento al objeto (y abstraerse de la percepción del conjunto), con lo cual, la visión lejana se va a ver dificultada; lo segundo requiere el distanciamiento al objeto (de otro modo sería difícil apreciar un panorama), con lo que la visión cercana requiere un mínimo de distancia.

El modo de función cerebral de la miopía se basa en la memorización (resultado de la acumulación de datos aislados); el de la hipermetropía en el análisis (resultado de la interrelación de datos). La persona miope hace "fichas" de las cosas y de las personas; la hipermétrope "enjuicia" a raíz de la diversidad de información que va acumulando de las cosas y de las personas. El primero mantiene su primera impresión de las cosas; el segundo tiende a actualizar constantemente sus pareceres.

El predominio en el miope de los elementos centrales del cerebro, al tiempo que dificultan la intervención de las áreas externas del córtex cerebral, bases del enjuiciamiento y no de la memorización, potencian la acción de las vísceras centrales (estómago y corazón), que se corresponden con mayores capacidades gástricas y mayor atracción o sensibilidad a los colores de la gama del rojo, en contraposición con las funciones respiratorias (lo pulmonar) y los colores fríos o gama de azules, que lo son para el hipermétrope.

La serie de circunstancias corporales que estructuran la condición psíquica del sujeto de tendencia miópica (ya latentes desde el período de concepción -en el vientre materno-), se establece fundamentalmente en el período de desarrollo de la motricidad de bebé, cuyas características van a impedir el uso de unas áreas cerebrales lateralizadas, a través de las cuales se haría posible una mayor amplitud de percepción visual, reforzando, por contra, la intervención de áreas centrales cerebrales que posibilitan el modo de ver focalizando. También, en factores de carencia de estímulos visuales y auditivos laterales durante ese período de bebé, que puede prolongarse hasta años más tarde.

Con posterioridad a ese deficiente desarrollo motriz, la miopía tiende a reforzarse con actitudes (y sus acciones o hábitos correspondientes) que intensifican las matizaciones de tal condición óptica, pero éstas asentadas no solo en la inercia de sus actitudes psíquicas, sino también en la base de las debilidades arrastradas en el desarrollo primario motriz.

También podría agudizarse el grado de miopía por afecciones propias oculares inherentes a los hábitos nutricionales de la persona miope, que tiende al uso de la sal (sal común o cloruro sódico) y al no uso (o considerablemente menor) del azúcar, con lo cual se agudiza su tendencia orgánica y psíquica convergente.

En otros capítulos sobre la Visión, ya he hablado de la importancia de la ejercitación de los músculos de las extremidades del cuerpo para conseguir la activación oportuna de los músculos oculares que intervienen en el enfoque visual. Estos últimos no tienen como única función el dirigir el ojo hacia unos lados u otros, sino que son responsables también de los distintos modos de percepción. Por ejemplo, la acción del músculo ocular recto externo es responsable de posibilitar la apertura hacia la visión panorámica; pero cuando la movilización lateral del ojo está regida por el recto interno (del otro ojo), como es el caso en la persona miope, la tendencia que surge es la percepción focalizada, como resultado de una acción convergente ocular hacia el objeto.

La mecánica muscular ocular que hace posible el que un músculo interno (respecto al eje nasal del rostro) pueda accionar el ojo hacia lo exterior, está fundamentada en el acto reflejo que origina el ojo director sobre el otro ojo; y tiende a constituirse en ojo director el ojo del lado contrario donde está ubicado el objeto, movilizándose a raíz de la acción de su músculo recto interno. De esta manera, el cambiar la inercia de visión parabólica a visión panorámica se hace realmente difícil.

OBJETO izdo.                                                                                    OBJETO der.

OJO IZQUIERDO    < NARIZ >    OJO DERECHO
recto externo - recto interno           recto interno - recto externo

En el gráfico precedente, muestro la ubicación de dos objetos (O. izdo.  y  O. der.) delante de una persona miope. En ésta, la búsqueda del Objeto izdo. la realiza con el ojo derecho, a raíz de la acción directora del ojo derecho por el predominio de intervención de su músculo recto interno. La persona emétrope, de visión normal, llegaría a enfocar ese mismo objeto gracias a la acción del recto externo del ojo izquierdo, que es como también lo haría un hipermétrope.

OBJETO central

OJO IZQUIERDO    < NARIZ >    OJO DERECHO
recto externo - recto interno           recto interno - recto externo


En este otro caso de búsqueda de un objeto central (en el centro de nuestro campo visual), la acción combinada de los rectos internos darán al miope una buena percepción del mismo, diferente de lo que consigue el hipermétrope, con cuya acción directora de los rectos externos no conseguirá la misma eficacia que el miope, a no ser que el objeto se encuentre a suficiente distancia como para que puedan intervenir con fuerza sus músculos directores.

Conforme nos vamos alejando de un objeto, los elementos retinianos que intervienen en la visión miope para la percepción de los detalles puntuales centrales, se van reduciendo muy notoriamente y es lógico que la visión vaya padeciendo de dificultad de enfoque. Al contrario que en lo hipermétrope, que se empiezan a activar con posibilidades de mayor nitidez las áreas periféricas inmediatas a esas zonas puntuales retinianas (recordemos los conceptos de "grupos de células de centro encendido o de centro apagado").

Yéndonos a la mecánica corporal que opera en el surgimiento de la miopía, debemos considerar que se inicia con la tendencia del sujeto a aferrarse (agarrarse) a los objetos que le van a permitir saltarse la necesidad de gateo. El individuo comienza a andar anticipadamente a lo que le correspondería por su edad. Corralitos, excesivas manos tutoras, muebles diversos, etc., van a posibilitar al bebé el ponerse en pie y ejercitarse con las piernas antes de cubrir la etapa de arrastre y gateo que precisa todo desarrollo progresivo de la mecánica motriz de un individuo, para adecuarse al proceso evolutivo natural que toda su estructura celular necesita para recuperar todo el potencial que está en ella desarrollar.

Los padres de una criatura así, tienden a alegrarse de que su hijo/a esté aprendiendo tan pronto a andar; lo ven como algo más evolucionado que si estuviera arrastrándose o gateando, sin saber que el desarrollo completo humano requiere pasar por las fases analógicas de lo que ha sido el desarrollo filogenético de la condición humana (proceso de evolución animada -animal- de la estructura orgánica que nos caracteriza).

Esta motricidad del andar a base de agarrarse, desarrolla determinadas estructuras musculares de los brazos, relacionadas con el "aferramiento", e impide la ejercitación de estructuras con base en el "apoyo". El miope adquiere así mucha fuerza en su capacidad de apretar (y mantener apretado) con la mano, pero tiene debilidad en apoyarse sobre la palma de la mano haciendo presión sobre el suelo (o base de apoyo) con los extremos de los dedos y no solo con el apoyo de los huesos carpianos de la mano. Esto hará que en lo ocular vaya surgiendo un fuerte desarrollo de los músculos rectos internos, sobre sus antagónicos los rectos externos.

La Aponeurosis palmar, a área tendinosa que constituye la palma de la mano, sirve al hipermétrope, con la mano abierta, para dar fuerza al apoyo de los dedos, que adquieren fuerza de empuje hacia el frente (o hacia una base de apoyo). A esto se le une la ejercitación de los músculos Cubital posterior (extensor carpi) y Extensor común (extensor digitorum), que se desarrollan en la acción de avance mecánico del gateo, y la intervención de la base tendinosa (porciones más cercanas a las muñecas) de los músculos internos del antebrazo Palmar mayor y Palmar menor.

Así, los dedos del hipermétrope llegan a adquirir mayor fuerza y resistencia en la posición de extendidos presionando con fuerza sobre el suelo, en una acción contraria de la que caracteriza al miope, en el cual su fuerza y aguante está con la flexión de los dedos para la acción de agarre. En el miope se desarrolla fundamentalmente la capacidad contráctil de la zona en sí muscular del antebrazo (la más alejada de la muñeca), en la acción de prender con fuerza con la mano.

Otras estructuras musculares que pueden desarrollarse fácilmente en la condición de visión miope, son la del bíceps de los brazos y la zona más interna del pectoral mayor, la cercana al esternón; en contraposición del hipermétrope que lo hará del tríceps y de la zona externa del pectoral, la cercana a su inserción en el hombro. Bíceps y pectoral mayor interno se ejercitan con la tracción, y tríceps y pectoral mayor externo se desarrollan con el empuje.

La tracción desarrolla conciencia de la parte anterior e interna del tórax, y el empuje la conciencia de la espalda. Y es de esta manera, en el conjunto de lo expuesto hasta aquí, cómo lo miópico se vincula a estructuras corporales con connotaciones de concavidad (tendencia de hombros hacia dentro -hacia adelante-), y lo hipermétrope de convexidad (hacia fuera -hacia la espalda-). La condición miópica puede hacer tender a la persona a correr con los brazos casi cruzados por delante, o plegados por delante, y lo hipermétrope con ellos bien lateralizados, haciendo intervenir a los diferentes músculos que se insertan en la escápula.

Vemos con todo esto cómo la condición visual que caracteriza a un individuo no puede ser considerada como algo aislado y local, achacable a una condición aislada, sino que la misma interdependencia que existe entre todos los individuos de un colectivo social humano (realidad cuántica interpersonal), existe entre cada una de las estructuras de un organismo.

Conociendo lo anterior y las posibilidades de que disponemos para, desde las estructuras corporales que podemos ejercitar desde nuestra voluntariedad, ir remodelando lo que apreciemos de anómalo o impropio en nuestras estructuras internas (órganos de los sentidos, vísceras, cerebro y psique), las medidas que establezcamos para abordar aquello debe de ser bajo otros presupuestos bien diferentes de lo que nos ha venido acostumbrando la ciencia médica (física y psíquica) ortodoxa.

Para el caso concreto que nos ocupa, la miopía especialmente, esforzarnos en ejercitar las áreas corporales "exteriores", a base de flexiones de brazos, en el suelo, con los brazos lo más abiertos posible (para que trabajen además de los tríceps especialmente las partes externas del pectoral mayor), así como también la apertura de tensores (gomas elásticas) con los brazos bien extendidos hacia adelante, resultan muy convenientes. Y procuraremos también evitar la tendencia a estar replegados hacia adelante o con los brazos cruzados hundiendo el pecho.

Ejercicios de empuje lateral de la cabeza sobre una mano que coloquemos en uno de sus costados, es también oportuno. Y también hacer mover los brazos en cruz, mediante giros diversos que nos lleven a sentir la quemazón de los hombros por la insistencia del ejercicio, nos irá aportando mucha conciencia de nuestras estructuras laterales para vencer las inercias miópicas.

Podemos también ejercitarnos visualmente en el seguimiento simultáneo de pequeños objetos (son ideales pequeños puntos luminosos de linternas intermitentes, en un lugar algo oscuro) que vamos desplazando progresivamente desde nuestro frente, con los brazos bien extendidos, hacia los laterales de nuestro campo visual, hasta que tiendan aquellos a perderse de nuestra percepción óptica, que recuperaremos enseguida para seguir forzando el seguimiento externo simultáneo con ambos ojos. Ese desplazamiento de los puntos simultáneos luminosos, respecto de nuestra posición mirando al frente, es lo que pretende representar el gráfico siguiente.
2       1          0          1       2
4     3                                                     3     4
7    6   5                                                                                 5   6    7
8                                                                                                                 8
9                                                        < NARIZ >                                                        9
OJO IZQUIERDO              OJO DERECHO

Si bien este ejercicio es útil para ir venciendo la inercia de convergencia ocular (también incide en nuestro modo mental de operar), quiero insistir en que es a través de lo que dobleguemos nuestras estructuras corporales (lo articular anatómico a través de la dinámica muscular) donde vamos a hallar mayor eficacia en nuestras pretensiones. Y ya que hablo de forzar nuestra corporalidad, un ejercicio bastante eficaz en el "puntal" que se hace en gimnasia deportiva; el típico "pino" con las manos en el suelo, los brazos extendidos y los pies hacia el techo, apoyados en la pared, para quienes se puedan permitir esta posición. Con ella forzamos bastante la inversión del aferrarnos por el apoyarnos, si conseguimos estar en dicha posición algunos minutos y forzar con el extremo de los dedos de las manos, presionando sobre el suelo, el equilibrio vertical. Pero, ojo, que si no se tiene el cuerpo apto para este ejercicio, podemos lastimarnos la cintura (lumbares).

El movimiento que representa el gráfico anterior, es análogo a lo que más arriba expresé de la apertura horizontal de brazos con unos tensores entre las manos. Tensores que pueden tener muy diferente dureza, según los tipos de goma elástica que se utilicen, pudiendo servir incluso algunas de las que se usan para atar objetos en la vaca del coche. Eso sí, procurad asir bien los extremos de la goma para evitar accidentes, con los dedos de las manos hacia abajo y el dorso hacia arriba si utilizamos una simple goma.

Y como resumen de todo lo expuesto, conviene al miope ejercitarse en la intervención y toma de conciencia de sus estructuras musculares lateralizadas y las posteriores, disminuir la ingestión de alimentos salados o el uso directo de la sal, ejercitarse en la percepción simultánea lateral de su campo visual, esforzarse en una mecánica cerebral deductiva y no memorística y no ejercitar aquellos músculos que potencian la tracción o el agarre. Pero la clave estará en lo que le procuremos a las criaturas con esa tendencia visual en lo más temprano de su crecimiento, cuando bebés, evitándoles los muy perjudiciales corralitos o situaciones similares, procurándoles estímulos sonoros y visuales laterales y retrasando el deseo de verlos andando, si previamente no han cogido soltura en el reptar y el gatear (con buen apoyo del cuerpo sobre los brazos y manos y no sólo apoyados casi exclusivamente en las rodillas -centro de gravedad especialmente en ellas-).

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Vista cansada

Denominada también Presbicia, es la disminución del poder de acomodación del cristalino, que con la edad se hace menos elástico, tanto por el esclerosamiento que tiende a producirse en las fibras zonulares y cuerpos ciliares responsables de la acomodación visual del cristalino, como por el propio endurecimiento de este último por las acumulaciones de cuerpos grasos que van instalándose en su interior.

Esto último es lo que tiende a producir la opacidad que conocemos con el nombre de Cataratas.

Esa atrofia de la mecánica de enfoque ocular, va haciendo surgir la necesidad de lentes correctoras, que podrían tratar de paliarse con un cambio nutricional que hiciera retrogradar o parar el proceso de atrofia; modo a través del cual también podría incidirse en la no densificación u opacidad del cristalino.

El uso de gafas intensifica la dificultad de acomodación por lo que significa en sí para la ejercitación muscular el uso de la ortopedia (las gafas), que no la fuerza a intervenir. Por ello, ejercicios de alternancia en visualizar a lo lejos y en un papel que tengamos a unos 10 cm. del ojo, resulta muy práctico para compensar el tiempo de uso de las gafas, o para recuperar movilidad en aquella motricidad ocular.

Pero en la línea de relaciones de la estructura muscular del ojo con las del cuerpo, el esclerosamiento de la motricidad ocular parece estar relacionado con la merma funcional del músculo Deltoides, movilizador del hombro, en las tres estructuras que lo constituyen.

El deltoides anterior o porción clavicular del mismo, desarrolla la función de elevación del hombro por la parte anterior del cuerpo, e interviene cuando empujamos algo hacia adelante o cuando lo elevamos mientras mantenemos el antebrazo en posición vertical. El deltoides lateral o porción acromial (se inserta en la apófisis triangular -acromion- del omóplato), es el responsable de la elevación del brazo por el costado del cuerpo o cuando elevamos algo con el antebrazo en posición horizontal; en esto también podría intervenir el d. anterior.

Ambas porciones del músculo Deltoides, la clavicular y la acromial, suelen contar con un desarrollo mínimo en todos los individuos, ya que ambas suelen intervenir en la dinámica de brazos más habitual de la persona. Pero la tercera porción, la espinosa, llamada hombro posterior, que se inserta en el borde superior trasero de la escápula, llamada espina de la misma, suele tener un corto desarrollo en la persona que no ejecuta trabajos físicos fuertes; e incluso tiende a involucionar con mucha facilidad al pasar la persona a situaciones o actividades de relativa pasividad dinámica, ya que la generalidad de los movimientos de los brazos se ejecutan por delante del cuerpo o, en todo caso, por el costado, pero rara vez haciendo intervenir a esa estructura muscular posterior.

Esta porción espinosa o posterior del deltoides interviene cuando tiramos de algo hacia atrás, donde también intervienen otros músculos (dorsal, redondos e incluso deltoides lateral en algunos casos); pero cuando más lo forzamos es con el brazo y antebrazo (más o menos doblados por el codo) en posición horizontal, al concentrarse así en él casi todo el esfuerzo. También se ejercita mucho en la natación, en el esfuerzo de sacar los brazos en la modalidad de crol y mariposa.

Es el músculo clave para la ejercitación del Tiro con Arco, además de los externos del antebrazo, que son deficientes en la miopía; actividad deportiva que precisamente requiere buena visión a lo lejos, lo cual puede darnos a conocer que el propio deltoides (porción espinosa) debe estar especialmente vinculado al músculo ocular recto externo, por la importancia que este último tiene en la ejercitación de la apertura visual para la percepción lejana.

La ejercitación de esta porción muscular suele ser incómoda, pues demanda de un esfuerzo y voluntariedad especial, por estar fuera de la dinámica habitual de la persona, y no se suele ser muy constante en ello. Unido esto a la involución que fácilmente se origina en ella, pienso que es responsable en primer grado de los desórdenes de la agilidad de acomodación muscular visual cuando en la persona se dan las circunstancias de tendencia al esclerosamiento o pérdida de elasticidad de la musculatura en general, por dietas o metabolismos tendentes a la acidificación de los humores.

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Angel Baña